Opinión

John García Fitzgerald

Si una vida se salva, la donación de órganos está justificada

Hecha la ley, hecha la trampa es un decir muy arraigado en nuestra idiosincrasia. 

Lamentable y vergonzosamente, más que un dicho es un hecho, una absurda y peligrosa premisa bajo la cual muchos se escudan a cualquier nivel para hacerle conejo a las leyes e irónicamente se alega detestar y rechazar la corrupción, cuando tácitamente se hace parte de ella.

Una vez promulgada y entrada en vigencia la ley 1805 que regula la donación de órganos en Colombia y que propende favorecer a miles de colombianos que hacen parte de la lista de espera para ser trasplantados y mejorar la calidad de vida e incluso su expectativa de vida, aparecieron los detractores y falsos especialistas virtuales (que abundan en redes) para ponerle palos en la rueda y difundir información falsa, errónea y absurda respecto a una ley que trata de suplir el gran déficit de donantes de órganos y tejidos.

Mauricio Giraldo, jefe de Promoción de la Cruz Roja Colombiana, reporta que en promedio se reciben 1.500 donaciones de unidades de sangre contra 1.800 unidades que se demandan igualmente en el país. Es decir, se mantiene un déficit aproximado del 20%.

No hay una reserva que permita atender un eventual desatare, lo que impediría salvar muchas vidas por falta de una cultura de donantes.

Al parecer, literalmente, nos acostumbramos a ver correr la sangre producto de tanta violencia, pero cuesta aprender que hay un acto altruista que se llama donación de sangre que puede salvar vidas, quizá la propia o la de algún ser querido.

En ese orden de ideas, ante la falta de conciencia y conocimiento de los beneficios de donar sangre periódicamente, se requiere una ardua tarea para educar y crear la cultura se donación de órganos y tejidos.

Nada se tiene más seguro que la muerte y por disposiciones legales y sanitarias (para aquellos que dicen que la ley 1805 abusa al legislar sobre nuestro cuerpo) todo cadáver inevitablemente tiene dos únicas opciones: ser dispuesto en una tumba o ser cremado (y eso si otra ley lo permite, las causas violentas de muerte no permiten esta opción).

Es decir horas después del deceso el cuerpo incluidos órganos y tejidos serán inservibles.

Sin embargo, existe otra mejor opción: ser donante. Cada quien es un potencial donante de órganos y tejidos que podría beneficiar a muchas personas.  Se trata de una decisión personal y la ley permite oponerse a ser donante, pero también es una decisión que se debe tomar sin egoísmos, sin apegos, que sin duda puede ayudar a muchos o quizá a nadie.

Para desvirtuar algunas de las dudas, falacias y mitos respecto de la donación de órganos en Colombia, hay que acudir a los expertos en el tema.

Sergio Salcedo H., médico cirujano, especialista en Medicina Interna y Nefrología y MBA, es presidente de la Asociación Colombiana de Trasplantes y responde algunas dudas:

Una vez entró en vigencia la ley 1805, la mayoría de colombianos cree que toda persona que muere (sin importar la causa y/o lugar de la muerte) será un potencial donante de órganos al que se “desvalijará” inevitablemente. ¿Es cierto que el rescate de órganos es posible o útil solamente de aquellas personas a quienes se les diagnostique muerte encefálica o cerebral?

La pregunta plantea una tesis cuyo origen desconozco. La idea es que es requisito indispensable que se haga el diagnóstico de muerte encefálica antes de cualquier procedimiento de rescate de órganos. El diagnóstico lo deben hacer tanto el médico tratante como un profesional en neurociencias y ninguno de ellos tiene relación alguna con el equipo de trasplantes. Los profesionales colombianos en esta área son idóneos y el proceso se ha madurado por años.

¿Es decir el rescate de órganos solo se puede hacer de aquellas personas que se encuentren en una institución médica que tenga el nivel para hacer dicha cirugía de rescate?

Sin duda. El rescate es un procedimiento complejo y para realizarlo se requiere de un equipo bien entrenado con el soporte de instituciones con tecnología de punta. No lo puede hacer cualquiera en cualquier sitio.

Es innegable que la corrupción está a la orden del día en Colombia, pero ¿qué decir a quienes ante la nueva ley de donantes dicen o creen que aparecerá un cartel de tráfico de órganos o que solo se beneficiarán los pacientes mas pudientes?

Yo no conozco ninguna denuncia por tráfico de órganos en el país. A pesar de que en Colombia se presentan casos de corrupción en otras esferas, trasplantes es una especialidad que agrupa un pequeño grupo de especialistas que por fortuna es ajeno a esta práctica. La asignación de componentes anatómicos está reglamentada por la ley y vigilada a nivel local por las coordinaciones regionales y en el país por el Instituto Nacional de Salud.

La  misma ley en su artículo 10 prohíbe el trasplante de órganos a extranjeros no residentes (turismo médico). Para desvirtuar este mito, hasta antes de la nueva ley, ¿qué lugar de donantes ocupa Colombia en el mundo? ¿Tienen cifras de donante por habitante de otros países para demostrar que aquí nunca han sobrado los donantes?

España es el líder en términos de donantes por millón de habitante llegando a 34 por millón. En Latinoamérica, los mejores registros están en Chile y Argentina, con cerca de 20 por millón. Colombia apenas se acerca a 7 por millón, es claro que hay mucho por hacer. La ley es clara en prohibir el uso de componentes anatómicos de donantes obtenidos en Colombia para receptores extranjeros no residentes.

En Colombia hay muchas fundaciones que están a la vanguardia en programas de trasplantes. Es justo reconocer que dichas fundaciones, e incluso la cobertura del POS, benefician a usuarios de bajos recursos, hecho que derrumba otro mito: que los trasplantes tienen alto costo para los pacientes y su posterior tratamiento. ¿Hay algún dato de la cantidad de pacientes trasplantados pertenecientes a estratos uno al tres?

En Colombia hay varias instituciones que tienen trayectoria en trasplantes y estoy seguro que en su mayoría realizan trasplantes a personas de estratos bajos. En un estudio realizado por nosotros en más de 2.800 casos encontramos que el 91% de los pacientes que llegan para trasplante corresponden a los estratos 1, 2 o 3. 

Las LED (listas personas en espera de donación) son cada días más largas. ¿Cuáles son los órganos o tejidos que tienen más demanda? ¿Hay alguna estadística de la cantidad de personas que esperan trasplante vs. la tasa de donantes?

Desafortunadamente, cada vez hay más personas en lista de espera y los donantes no son suficientes. En Colombia el órgano más demandado es el riñón y tenemos más de 2.200 personas en lista de espera de un universo de cerca de 30.000 en terapias de diálisis y tan solo 900 de ellas se trasplantan cada año.

De un potencial donante, ¿cuántos o cuáles órganos y tejidos se pueden extraer y a cuantas personas puede beneficiar?

La cifra clásica es 55 personas, sin embargo, más allá del número si tan solo una persona pudiera cambiar su vida por un órgano que de otra manera se va a perder, la donación de órganos está plenamente justificada.

Una vez está claro que los órganos solo pueden ser útiles y extraídos de personas con muerte cerebral y que obviamente se encuentran en una institución de nivel 4, para el caso de las personas que mueren por otras causas diferentes a la muerte cerebral, incluso cuando esta ocurre en casa o fuera de ella, ¿cuánto tiempo máximo se tiene para rescatar u obtener los tejidos útiles para trasplantar en otras personas?

En algunos países y no en Colombia existe la posibilidad de extraer órganos de personas que presentan muerte fuera del hospital y se hacer rescate en donante con corazón no batiente, es decir luego del paro. Lo anterior requiere una logística sofisticada incluso en términos de tráfico vehicular por lo que creo que estamos lejos implementar este proceso en Colombia. Es prudente aclarar que la muerte cerebral no es una causa de muerte sino la consecuencia de un proceso patológico o traumático.

La ley 1805 en su artículo 6o habla de la destinación de un 15% del presupuesto para la promoción de la donación de órganos y tejidos. ¿Ante la evidente y flagrante desinformación, hace falta reforzar esa promoción e información para crear conciencia y cultura de donantes?

Lo que hace la diferencia en términos de donación de órganos es implementar procesos de educación. Quizás este es el punto destacado de esta ley.

¿Qué restriccion de edad hay para ser donante? ¿Hay algunas otras preexistencias o condiciones que restrinjan ser donante?

Hoy no hay restricciones por edad, cada caso se evalúa individualmente y se determina si se pueden o no usar los componentes anatómicos.

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