Ariel Peña
Opinión de Ariel Peña

En  la actualidad soy columnista de Minuto30, el Espacio, Debate, Periodismo sin Fronteras, Centro de Pensamiento Primero Colombia y colaboro desde hace 13 años con El Tiempo en el Foro. También he escrito para El Catolicismo, el Nuevo Herald, La Jornada de Mexico, el País de España, el Periodico y Extra, entre otros,  además soy autor del libro “Democracia y Fetichismo”.

La gran convergencia nacional de las Farc

El sindicalismo no participará en la convocatoria de los movimientos sociales hecha por la guerrilla para su actuar político en paz.

 
COLOMBIA-PEACE-GUERRILLA-FARC-CONFERENCE
AFP

En la X Conferencia de las Farc realizada hace pocos días en Brisas del Diamante, Sabanas de Yarí departamento del Caquetá, dentro de las proclamas de la banda armada, llama la atención la construcción de la Gran Convergencia Nacional, de la cual -según los cabecillas- harán parte sectores políticos, sociales y populares, ello ocurrirá a tenor de la creación del partido de las Farc que se efectuara a mas tardar en el mes de mayo de 2017.

Para impulsar una Gran Convergencia Nacional, a los jefes guerrilleros se les olvidó que el acuerdo final de La Habana es bastante sectario y excluyente al mejor estilo marxista, ya que al movimiento sindical que ha dado las más importantes luchas sociales en el último siglo se le ignoró completamente y solo lo tuvieron en cuenta únicamente como una organización social más.

En Colombia existen por miles de entidades sociales, con lo cual será difícil que el movimiento de los trabajadores se preste a futuro para ser un apéndice del partido político fariano, además los grupos proclives a esa guerrilla han perdido influencia en el sindicalismo, siendo su activo muy precario.

No solo la guerrilla en el documento de Cuba, menospreció y pordebajió al sindicalismo, sino que el gobierno nacional no hizo tampoco nada por tenerlo en cuenta y reconocerlo, olvidando que ha sido parte de la legalidad respetando la institucionalidad, pero también ha sido una de las grandes víctimas del conflicto político militar de 52 años en donde guerrilla, paramilitares y agentes de estado aparecen como sus principales verdugos, de ahí que será muy difícil que los dirigentes sindicales se presten para la estrategia de las Farc con su Gran Convergencia Nacional.

Partidos de la llamada izquierda como el Polo Democrático y los Verdes, que han estado en el libre juego democrático durante años, en la lógica política tampoco se pondrían a las órdenes de los cabecillas de las Farc para que los orienten y les den línea, pues el discurso miserabilista y fatalista de la narcoguerrilla es cavernario, por lo tanto no tiene ni vigencia ni defensa, y las Farc aparecerán en el escenario político no propiamente por su concepción progresista y dialéctica del estado, sino por las montañas de cadáveres y las desgracias y sufrimientos que le dejó a su paso al pueblo colombiano.

Por lo tanto la Gran Convergencia Nacional de las Farc se reducirá a su militancia y a algunos aparatos, que ya existen o crearán, porque las organizaciones políticas y sociales más representativas, no estarán incursas en esa tramoya.

Tampoco se puede ignorar que a nivel internacional el partido de las Farc contará con el apoyo, como ocurrió en el pasado del pegote del foro de Sao Pablo y del engendro del socialismo del siglo XXl, con sus diferentes máscaras llámese bolivarianismo, indigenismo, sandinismo o castrochavismo, que son el mismo veneno con variada presentación, ya que su esencia sigue siendo el marxismo-leninismo.

Las Farc no tendrán influencia en las grandes luchas sociales que se avecinan en el país, porque su prosapia crea desconfianza en las masas, entonces después del 2 de octubre cuando pase el plebiscito, que ha paralizado la protesta popular, y venga la ofensiva económica del gobierno con la reforma tributaria, el movimiento sindical conformado por las tres centrales obreras junto al Comando Nacional Unitario debe impulsar una gigantesca protesta que puede ser un Paro Cívico Nacional, en contra de las políticas sociales y económica del gobierno de Santos.

El plebiscito del 2 de octubre lo convirtió el gobierno nacional en una especie de liturgia, resaltando que de acuerdo a la Corte Constitucional solo es vinculante para el gobierno, gane el SI o el NO, pero además ese evento se quiere tomar como la madre de todas las batallas entre el santismo y el uribismo con miras a las elecciones del 2018, sabiendo que no todos los que están con el Sí, son santistas, ni todos los que están con el NO, son uribistas, por ello al triunfar el primero los acuerdos de Cuba quedarán como una constitución pétrea, en la que uno de los puntos más nefastos será la persecución en contra de los enemigos políticos de las Farc con la JEP (jurisdicción especial para la paz) y la Comisión Especial de Garantías de Seguridad, creándose una especie de “santo oficio”.

Al ganar el NO, tampoco será el apocalipsis, pues si no se renegocian los acuerdos, se tendría que ir inexorablemente a una Asamblea Nacional Constituyente, por elección popular y no a dedo como lo han querido las Farc.

En el documento final firmado entre el gobierno y la guerrilla se habla del “buen vivir” subrayando que eso es una ficción del foro de Sao Pablo, porque en un régimen comunista como el que quieren las Farc para Colombia no puede haber buen vivir, ya que el comunismo es una factoría de miseria, que es la condición necesaria de las elites marxistas para imponer una dictadura sanguinaria por los siglos de los siglos.

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