"ASÍ FUE COMO UN 'SÍ' ME CAMBIÓ LA VIDA"

CINCO HISTORIAS REALES SOBRE EL PODER DE ESTA PALABRA

Una sola sílaba cambió el rumbo de sus vidas.

Un "sí" fue la puerta de entrada para emprender, para arriesgarse y romper paradigmas.

"SÍ" A TODO

TAVO GARAVATO

ILUSTRADOR / @TAVOGARAVATO

En el 2010 estaba en la quiebra. Recién llegaba a Colombia, luego de vivir por fuera durante 3 años, y decidí mudarme a Medellín. Un día, tratando de distraer la cabeza para
no pensar en dinero ni en qué iba a comer, encontré un portal web de películas y me dediqué a ver una por día.

Una de ellas fue ‘Yes Man’ con Jim Carrey. Creo que la vi mal, así que la repetí, y desde ahí tomé la decisión de decir “sí” a todo, tal como el protagonista de la película.

Cuando menos me di cuenta, expuse uno de mis diseños de mobiliario en un festival en el MAM, empecé a cruzarme con personas que hoy son grandes amigos míos, iba a fiestas sin un peso y la pasaba increíble. Entonces tomé conciencia, me responsabilicé de ese “sí” y me lo tatué en la muñeca derecha, ya que vivo de ilustrar y pintar.

Luego, terminé viviendo fuera del país de nuevo, sin mucho en el bolsillo, solo espacio para buscar muchos “sí”.  En enero de 2015, regresé a vivir a Colombia. Llevaba siete meses haciendo las paces conBogotá y una tarde, mientras esperaba sentado a un amigo, en la plaza del museo del Oro, dos señores se hicieron a mi lado y me preguntaron si podían fumar; me quite los audífonos y al escuchar que no eran de acá les dije que sí. Ahí mismo entablamos una amena conversación, luego fuimos a almorzar y tomar café en el que, en ese entonces, era mi taller.

Luego, terminé viviendo fuera del país de nuevo, sin mucho en el bolsillo, solo espacio para buscar muchos “sí”.  En enero de 2015, regresé a vivir a Colombia. Llevaba siete meses haciendo las paces con Bogotá y una tarde, mientras esperaba a un amigo en la plaza del museo del Oro, dos señores se hicieron a mi lado y me preguntaron si podían fumar. Les dije que (¡obvio!), y por su tono de voz noté que eran extranjeros. Ahí mismo entablamos una amena conversación, luego fuimos a almorzar y tomar café en el que, en ese entonces, era mi taller.Al final de  la tarde, pidieron probar ron colombiano y, al brindis, me dijeron que querían que ‘Garavato’ (¡o sea yo!)  tuviera una exposición en una de sus galerías en Italia, en Nápoles, para ser exacto. Nunca pregunté quiénes eran, no me importó, solo por decirle “sí” a la vida, dos galeristas se me cruzaron en el camino. Ese verano terminé pintando e inaugurando mi primera exposición en Europa.

"SÍ" A SER PADRES DE CORAZÓN"

ANA VILLEGAS

/ @ANAVP88

Cuando yo tenía un año y medio, llegué al hogar de las personas que hoy son mis padres.

Resulta que mis papás siempre quisieron tener hijos, ese era uno de sus sueños, sin embargo, por razones que no vale la pena mencionar ahora, no pudieron conseguirlo de manera natural. Lo intentaron todo, pero ningún método tuvo éxito. Así las cosas, solo quedaba una opción: decirle “sí” a la adopción.

No fue fácil. El proceso de adopción en Colombia es bastante riguroso.Necesitan asegurar que el niño o niña quede en un ambiente sano y estable económicamente. También evalúan que la pareja esté realmente convencida de dar ese paso y que tenga un alto grado de responsabilidad. Además de ser un proceso dispendioso, es demorado.

Unos años después adoptaron a quien se convirtió en mi hermano y juntos somos muy felices. Desde que tengo memoria, sé que yo no soy su hija biológica, pero que nací en su corazón, como dicen ellos.

Para ellos, la adopción no se hace para que un niño sea feliz, sino para ser felices como padres. Así que ese “sí” nos cambió la vida a los cuatro.

"SÍ" A TRABAJAR
POR LOS DEMÁS

LAURA MACÍAS

FOTÓGRAFA / @LAMACIAS_

Desde hace mucho tiempo tenía un propósito: ser voluntaria en Lesvos (una isla griega en donde viven miles de refugiados de Irak,Afganistán, Siria y de varios países de África). Sabía algo de la situación en ese lugar por las cosas que veía en internet o en las noticias, aunque más adelante comprendería que eso no es nada comparado con verlo en vivo y en directo.

Así que apliqué muchas veces, pero nunca se dieron las cosas, hasta que finalmente me dieron el “sí”. 

En Mayo de este año llegué a ese lugar situado en medio del mar Egeo, un lugar en el que sus habitantes viven presos de las condiciones geopolíticas y en donde he visto lo mejor y lo peor de la humanidad: las condiciones de vida en Moria (el campo principal) son totalmente inhumanas.

En un principio llegué como voluntaria de una ONG con la cual tuve muchas diferencias. La experiencia fue frustrante y poco afortunada. Pero al mes y medio tuve la suerte de empezar a trabajar en ‘One Happy Family’, un centro comunitario que tiene más de 20 proyectos en el mismo lugar; entre los que están un colegio, una clínica, un café, una barbería y un cine. Es un lugar que recibe cerca de 700 refugiados por día.

Yo puedo elegir dónde quiero trabajar, por lo general estoy en el café o dando clases de inglés en el colegio. También ayudó en la comunicación del proyecto, hago fotos y retratos. Y cuando no estoy trabajando juego fútbol, baloncesto o voleibol con la gente.

Ha sido una experiencia muy linda y dura a la vez. La gran lección es que con un “sí” tuyo ayudas a mejorar la vida de personas que siempre han recibido un “no”, en este caso el “no” a la libertad, el “no” a salir de la isla, el “no” a recibir asilo en otro país, el “no” a poder reunirse con sus familias, el “no” a tener una casa, un trabajo o condiciones de vida dignas.

"SÍ" A DAR RESPUESTAS DIFERENTES

LAURA MATEUS

/ @LAMATEUS11

En agosto de 2017 me descubrieron una malformación de Chiari tipo I. Esta condición, que yo desconocía y que consiste en el descenso de una parte del cerebelo (la parte del cerebro que controla el equilibrio), me estaba causando un fuerte dolor de cabeza en cualquier actividad común: estornudar, agacharme, correr o reír, entre muchas otras. Fue por esta razón que consulté a mi médico, quien me ordenó unos exámenes para determinar qué estaba pasando.

Con los resultados en mano consulté varios neurocirujanos. Me decían que era necesaria una intervención quirúrgica, pero ninguno aceptó hacerla. Nunca me dieron el porqué, aunque siempre sospeché que era por el alto riesgo que representaba.

En uno de mis dolores intensos, llegué al área de Urgencias en la Clínica Santa Fe. Allí me encontré con mi ángel guardián, el Dr. Juan Armando Mejía, quien desde el momento en que me vio me dijo “Sí, yo te opero” y así lo hizo.

Después de unos días de haber realizado el procedimiento tuve una complicación y me dio hidrocefalia, lo cual produce fuertes dolores. Tenía miedo porque, además, sabía que debían operarme de nuevo. Así que le pregunté al Dr. Mejía que si él me iba ayudar a que ese dolor desapareciera. Él, sin dudarlo dos veces, me dijo: “sí, para eso estoy yo acá, para ayudarte y hacer lo posible porque te quite ese dolor”.

Dos meses después, puedo decir que ese “sí” que el doctor nos dio a mí y a mi familia, en dos ocasiones, nos devolvió la esperanza y no solo eso, sino que también me devolvió la tranquilidad de llevar una vida normal.

"SÍ" A EMPRENDER,
ARRIESGAR

GABILONDOH

COCINERO / @GABILONDOH

Siempre recuerdo que de chico, cuando volvía de algún restaurante en el que había comido con mi familia, armaba con mis juguetes un restaurante improvisado y jugaba a ser el dueño de él.

Cuando cumplí 18 años tomé la decisión de irme a Buenos Aires a estudiar para ser un cocinero profesional y, desde ese momento hasta hoy, he trabajado en el negocio de la gastronomía.

Durante doce años trabajé para diferentes marcas (siete en argentina y cinco en Bogotá). Pero un día, en un hotel en el que me desempeñaba como sous chef (es decir el segundo al mando en la cocina), prescindieron de mi trabajo de manera repentina. Mi primer pensamiento en ese momento fue que debía buscar empleo en otro país. Pero no no fue así, decidí quedarme en Colombia y explorar todos los productos e ingredientes que tenemos.

Después de ese proceso de aprendizaje, le dije “sí” al emprendimiento y “sí” a cumplir mi sueño de tener mi propio servicio gastronómico: los #AsadosGabilondoh y el
#ComedorOcasional, en los que llevo trabajando 3 años.

Y luego llegó el “sí” de mis amigos Carlos Mario Piza y Sebastián Murcia, quienes decidieron unirse al proyecto para construir juntos. Por ahora, tenemos un catering de asados y hamburguesas, que atiende eventos en cualquier lugar donde el cliente desee.

No hay prisa de abrir un establecimiento, pero ya veremos como el “sí”, con el tiempo, nos ayuda a cumplir esa parte del sueño.

El camino del emprendimiento no ha sido fácil, pues tiene temas complicados con los que hay que lidiar, pero lo que sí sé es que ha sido satisfactorio.