En su columna del 17 de febrero pasado (‘Las tras escena’), Coronell aseguró que la familia Chaid Neme (a quien señala, lo mismo que a la constructora Amarillo, de beneficiarse de decisiones del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, en el proyecto urbanístico Proscenio, por haber sido aportantes en su campaña a la alcaldía) “tiene entre sus actividades la representación de Volvo, incluyendo buses”.

Coronell también sostiene en ese mismo artículo que no encontró “ningún documento que los vincule [a los Neme] con negocios de vehículos para TransMilenio, incluyendo la reciente y polémica venta de buses de antepenúltima tecnología ya descontinuados en Europa por sus niveles de contaminación”.

Volvo Bus Corporation asegura en su misiva —publicada también por Semana— que su representación en Colombia es Volvo Group Colombia S.A.S., “una subsidiaria ciento por ciento de Volvo Bussar A.B.”, creada en 2009.

Enrique Peñalosa

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Precisa también que “Chaid Neme Hermanos no ha sido representante de ventas de Volvo Buses Urbanos desde hace más de 20 años”, y aclara que para la implementación del sistema TransMilenio “nuestro representante de ventas en la fase I y fase II fue General Motors Colmotores, con quien tuvimos este acuerdo de representación hasta 2011”.

La firma aprovecha para explicar que los nuevos buses articulados y biarticulados que entrarán en renovación de la flota I y II “pertenecen a la tecnología diésel Euro V+DPF (Diesel Particulate Filter), y representan una reducción de las emisiones del 75 por ciento en material particulado frente al modelo Volvo Euro 5, en uso actual en el sistema Transmilenio y en más de un 96 por ciento frente a los modelos a reemplazar en la flota”.