El periódico agrega que el 80 % de los estudiantes y administrativos encuestados ignoran las condiciones de salubridad de lo que comen y que el 27 % de ellos acuden a “vendedores ambulantes, fijos y transitorios” para consumir comida chatarra.

También se supo que entre los elementos extraños que los estudiantes han encontrado entre los alimentos hay “cabello, plástico, vidrio, papel, tornillos, hongos, metal, ladrillo, moscas”, además de comida en mal estado, mencionó El Espectador.

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Y a eso se agrega que también hay virus, parásitos y bacterias, algunas con características cancerígenas, que se han encontrado entre la comida chatarra que habitualmente consumen los universitarios, señala el estudio que además incluye la lista de elementos químicos dañinos como Mercurio, Plomo y Cloro, presentes en algunas muestras obtenidas.

Finalmente, dice el estudio, se sabe que en la parte baja de las preferencias alimenticias de los jóvenes están las ensaladas de frutas y el almuerzo corriente, mientras que los restaurantes son los sitios menos frecuentados por  los estudiantes universitarios en Bogotá.