Guarín, en su cuenta de Twitter, califica de “inaudito” que “una banda criminal destroce desde el Gobierno a Venezuela”, y de “intolerable” que se mantenga “una narcodictadura que esclaviza a todo un pueblo y que amenaza la seguridad y la paz en la región”.

Los calificativos del Consejero Presidencial para la Seguridad contrastan con la forma en que el propio presidente Iván Duque se refiere al gobierno del vecino país, que, pese a que lo hace tajante y con energía, no ha llegado a esa forma de descalificación.

Por ejemplo, en su más reciente discurso en Cartagena, con ocasión de la visita de Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos, Duque habla del régimen de Venezuela como una dictadura.

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“Todos los países que defendemos la democracia, todos los países que compartimos el valor de la democracia, debemos unirnos para rechazar la dictadura de Venezuela y hacer todos los votos y todos los esfuerzos necesarios, para que se restablezca la democracia y el orden constitucional”, dijo el presidente.

Y la Cancillería colombiana, tal como le corresponde, ha sido más cuidadosa y rigurosa al referirse a quienes gobiernan a Venezuela.

Por ejemplo, tras la expulsión del Cónsul General de Colombia en Caracas, Juan Carlos Pérez Villamizar, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado que solo hace alusión al “Gobierno Venezolano” (incluso con mayúsculas).

Es en el marco de este respeto debido entre los Estados en donde resultan disonantes las expresiones del Alto Consejero Presidencial para la Seguridad. Lo esperable es que las opiniones del Gobierno colombiano sobre la situación en Venezuela las expresen el presidente o el canciller, sobre todo para dar la sensación de cohesión y coherencia en el Ejecutivo nacional, tan importante para no mostrar fisuras en tiempos de crisis.