“En Colombia no hay nada más respetable que una larga impunidad”

La frase es del expresidente liberal Darío Echandía (1897-1989) citado por el columnista Antonio Caballero en la revista Semana este domingo, a propósito de la extensa lista de acusaciones contra el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.

“De violación sexual, de invención de testigos falsos, de desaparición de archivos, de falso testimonio, de calumnia e injuria, de cohecho para obtener votos parlamentarios, de colusión con paramilitares, de fundación de bloques paramilitares, de protección a estos y de colaboración en sus masacres de campesinos cuando era gobernador de Antioquia, y de favorecimiento cuando era presidente, de colaboración con narcotraficantes cuando, como director de Aerocivil, les daba licencias de vuelo y de pistas de aterrizaje, e incluso de homicidio en el caso de su antiguo compinche y luego contradictor Pedro Juan Moreno. Sin hablar de su responsabilidad en crímenes de Estado tan atroces como los miles de asesinatos llamados “falsos positivos” cometidos durante su gobierno y con su complacencia sardónica”, señaló Caballero.

Los amigos de Uribe que se mueven en el bajo mundo

“El Uribe de las interceptaciones habla de tú a tú con personas del bajo mundo”, afirma María Jimena Duzán en la revista Semana luego de que se conociera la investigación que abrió la Corte Suprema de Justicia en su contra por la supuesta manipulación de testigos en contra del senador Iván Cepeda.

“El Uribe de las interceptaciones, el de la lengua viperina, habla de tú a tú con personas del bajo mundo que según él son colombianos honorables”, precisó la columnista antes de entrar a explicar los enredos de Juan Guillermo Villegas y su hermano Luis Alberto Villegas con paramilitares en el nordeste antioqueño.

El 11 de marzo será el día de la gran encuesta presidencial

Lo dice María Isabel Rueda este domingo en El Tiempo al analizar cómo es que llegan las maquinarias al debate electoral que elegirá Senado y Congreso en Colombia.

“Pero son tan importantes sus resultados que al día siguiente, o sea el 12 de marzo, el país amanece con un mapa político distinto”, añade Rueda antes de anticipar que “los campeones de las elecciones de marzo sean Cambio Radical, que aspira a duplicar sus senadores a 20, y el Centro Democrático, si logra conservar su actual y muy alta representación, de pronto con una curul más, o una menos”.

La “mano negra” en las asonadas contra Comfacundi

Para Ramiro Bejarano son extrañas las manifestaciones violentas en contra de estos almacenes, así como Merkandrea y Mercafusa, que fueron señalados por la Fiscalía de lavar activos de las antiguas Farc.

O la gente está con hambre y desesperada o “hay una “mano negra” auspiciando este desorden precisamente en plena campaña electoral”, señaló el columnista de El Espectador.

“Aunque no es descartable que estemos asistiendo a una verdadera explosión social de desposeídos y descamisados que no tienen opción diferente que la de tomarse por asalto las tiendas donde venden los productos que ellos no pueden ni podrán comprar jamás, lo que parece más verosímil es que esta situación está siendo provocada por personas interesadas en crear la sensación de que la inseguridad se tomó las calles y plazas y que la única forma de solucionar este problema sea la mano dura”, añadió Bejarano sin precisar de donde, supuestamente, provienen estas maniobras peligrosas.

La polarización afectó más a Santos que a Uribe

Esa es la conclusión de Mauricio Vargas en El Tiempo que analiza el fenómeno público de los últimos años en Colombia.

“…Santos se queja de la polarización. Y es que con ella le ha ido mal: en todas las encuestas, Uribe cuenta con una imagen favorable que se acerca y muchas veces supera el 50 por ciento, mientras que Santos sufre con cifras que van del 14 al 24 por ciento. Pero, si bien es entendible que se queje, ni el Presidente ni los colombianos deben olvidar que él tiene cuando menos la mitad de la responsabilidad de esa polarización a la que ahora el propio mandatario culpa de los problemas del país”.

Nadie las para bolas a las bajas asistencias del fútbol colombiano

Tampoco a los malos resultados económicos, consecuencia de esas tribunas vacías, sostiene Iván Mejía Álvarez en El Espectador.

Una de las razones que expone el analista es el ‘humo’ con los refuerzos de los clubes ‘grandes’ y da tres ejemplos: a Santa Fe “los refuerzos fueron jugadores de media petaca” y las declaraciones del presidente César Pastrana no ayudan, “América incorporó mucha ‘clase media’ a su nómina”, pero “ningún nombre que llene la retina”, mientras que “Júnior sigue viviendo del fenómeno Chateo”.

“Antes de estar pensando en las componendas y en la repartición de la mermelada y los viajes, así como de los favorcitos en los tribunales, como acaba de suceder con Millonarios y Nacional, presidente y clubes tendrían que analizar por qué la gente no está yendo a los estadios”, concluye Mejía.