“Para Duque está primero Uribe que la Justicia”

El columnista de El Espectador Ramiro Bejarano afirma que el presidente electo de los colombianos perdió la oportunidad de estrenarse como estadista al hacer un “insólito malabarismo” para quedar bien cion su mentor político y dejar en el ambiente un “tufillo de desconfianza hacia la Corte Suprema.”

“Ese insólito malabarismo de Duque de respaldar ciegamente a Uribe y darle palmaditas traicioneras a la Corte Suprema es un descrédito para la justicia y las instituciones. Si la futura máxima autoridad de la nación hace eso, el mensaje es nefasto, sobre todo en un país que necesita acatar sin reservas los fallos judiciales aunque se disienta de ellos”, resaltó Bejarano.

“Uribe es víctima de sus asesores y de las trampas de sus enemigos”: Mauricio Vargas

Para el columnista de El Tiempo lo que pasó con el llamado a indagatoria que hizo la Corte Suprema de Justicia (un organismo sesgado y crispado contra el exsenador, según Vargas) lo pone más cerca de los cárcel que a sus enemigos e marras, los jefes de las Farc que hoy estrenan curul en el Congreso de la República.

Por eso es que el periodista lanza afirmaciones (temerarias) y abiertamente sesgadas a favor de Uribe y sus relación no tan buena con el máximo tribunal de justicia que existe en el país:

“La Sala Penal ni siquiera requirió un primer testimonio de Uribe y prefirió, de una vez, llamarlo a indagatoria, una decisión que lo pone a las puertas de la prisión preventiva. Es la misma Sala Penal que, con gravísimas evidencias surgidas del computador del exjefe de las Farc, ‘Raúl Reyes’, se negó a procesar a Piedad Córdoba y enterró por esa vía las investigaciones sobre ‘Farcpolítica’. Para la Sala Penal, si el acusado es de izquierda, su inocencia es un hecho”, manifestó Mauricio Vargas.

La Corte que investigará a Uribe es “política, cartelizada y filtradora”

María Isabel Rueda expresa en su habitual columna dominical de El Tiempo las dudas que, según ella, envuelven la decisión de la Corte Suprema de Justicia de abrir investigación formal contra el exsenador Álvaro Uribe cuando no existen pruebas que lo vinculen directamente con el delito de manipulación de testigos.

Y añade la periodista que tampoco genera confianza que sea esta la Corte que investigará al jefe del Centro Democrático cuando precisamente la alta magistratura enfrenta uno de los periodos más penosos de historia debido a los escándalos de corrupción que le han marcado.

Y agrega:

“Uribe pidió ser oído en versión libre, pero no se le concedió. Pero sí lo llaman a indagatoria por hechos más recientes que también involucran manipulación de testigos, esta vez al señor Monsalve, quien, luego de instalarse un reloj grabador en la muñeca, se dedica, en compañía de su abogado, a regar todo tipo de rumores de que va a cambiar su testimonio a favor de Uribe para provocar que abogados y amigos de los círculos uribistas vayan a la cárcel a tocar el tema, con lo cual preconstituyen pruebas que le sugieren a la Corte que Uribe siguió en las mismas y que hay que indagatoriarlo de inmediato”.

Investigación contra Uribe es una prueba de madurez para la justicia

El editorial del diario El Espectador de este domingo es un llamado a la necesaria separación de la justicia y la política en decisiones tan trascendentales como la enfrentará la Corte Suprema cuando examine las pruebas que existen en el caso que involucra al expresidente Álvaro Uribe con los presuntos delitos de soborno y fraude procesal.

“La justicia, por supuesto, debe ser lo más apolítica posible. Sobre eso se construyen nuestro Estado social de derecho y todas las garantías que la Constitución ofrece en lo concerniente a la intervención de nuestro aparato judicial. En ese sentido, los jueces deben fallar en derecho, evaluando minuciosamente las pruebas y sin dejar que las previsibles consecuencias políticas de sus fallos los afecten. Para definir —en el caso que nos atañe— si el expresidente Uribe estuvo involucrado o no en una presunta manipulación de testigos, la ideología que éste representa es, o debe ser, una consideración absolutamente irrelevante para el juez”.

¿Qué tanto sabe el Fiscal General sobre pagos “innecesarios” de Odebrecht?

La columnista de la revista Semana María Jimena Duzán se pregunta si detrás de un supuesto “pacto de silencio”, conocido por ella, entre la constructora brasilera y sus socios en Colombia (Episol y Corficolombiana) existe, acaso, la mano del fiscal NHM (siglas empleadas por la periodista) cuando este sirvió como asesor del Grupo Aval.

Ese supuesto acuerdo del que Duzán afirma que suscribieron los antiguos socios de La Ruta del Sol II,  un año antes de que estallara el escándalo por sobornos de Odebrecht en Colombia, tendría un componente desconocido hasta ahora: las conclusiones del Comité de Ética (convocada por las partes) sobre los pagos “innecesarios” que hizo la brasilera entre 2013 y 2015, y que podrían corresponder a los 50 millones de dólares que se habrían destinado para el pago de coimas a congresistas colombianos para supuestamente inclinar la contratación a favor de Odebrecht.

“El país también sabe que el señor fiscal NHM ha sido uno de los más cercanos asesores del Grupo Aval. Igualmente, se conoce que a través de sus distintas sociedades de abogados los asesoró en temas relacionados con la Ruta del Sol II y que además actuó como asesor de Navelena, empresa controlada por Odebrecht. Con base en lo anterior, cabe preguntarse si el doctor NHM redactó este contrato de transacción que huele a pacto de silencio o si lo conoce”, acentuó Duzán en la columna.

Regular la protesta social es debilitar el sistema político en Colombia

La exministra y columnista de El Tiempo Cecilia López Montaño considera que no es sano para el país que un sector político quiera tender reglas sobre una de las manifestaciones democráticas más puras de las minorías o de quienes simplemente no están de acuerdo con el Estado.

“Un país con sectores excluidos y sin voz es altamente vulnerable a la violencia, de manera que el primer paso para la no repetición del conflicto es entender que esa aparente normalidad que vivíamos no es la que caracteriza la verdadera democracia”, subrayó López en su columna dominical.