Presidente Duque, el uribismo no es víctima de la polarización

El columnista de El Espectador Ramiro Bejarano opina que si el mandatario electo debe “aterrizar” cuanto antes a la realidad política del país, porque, según él, es inaceptable que el discurso de la reconciliación del país parta de un análisis inexacto y simplista “entre amigos y enemigos de la paz”.

Esa afirmación parte, dice Bejarano, “del supuesto de que el uribismo nada tiene que ver con ese terrible mal de la polarización, y que la culpa de la misma es de los demás. Explicable óptica uribista, pero pésima estrategia reconciliadora”.

“Esa actitud de considerar que fueron otros los causantes de la polarización sigue latente en el comportamiento belicoso de algunos soldados del nuevo gobierno, según se sabe por las accidentadas reuniones de empalme en ministerios y departamentos administrativos. Lo que deberían ser reuniones cordiales en las que los voceros de Duque sean informados del estado en el que encontrarán las cosas cuando asuman el poder, se han convertido en escenarios para cuestionar a los funcionarios salientes, y para pasarles cuentas de cobro por el resentimiento que todavía alimentan por haber estado viudos de poder”, destacó Bejarano.

El Tiempo se une al clamor de “nunca más” víctimas de la violencia

El editorial de este domingo es una fuerte reacción a la escalada criminal que ha cobrado la vida de 33 defensores de derechos humanos y líderes sociales en todo el país, y de otras 219 víctimas de las balas desde el 2015, cuando entró en la etapa definitiva el proceso de paz en Colombia.

El periódico reflexiona sobre estos crímenes desde diversas orillas y condena que políticos como Gustavo Petro (sin mencionarlo) difunda “visiones distorsionadas de la situación o, incluso, pretenden sacar réditos políticos de la tragedia que golpea a decenas de familias”.

Por supuesto, también hizo un llamado al alto gobierno a no bajarle  el tono a la grave situación y señala que entre los responsables de la ola de sangre y muerte están las manos criminales del ‘Clan Úsuga’, el Eln, las disidencias de la Farc y no cree que se pueda comparar la extinción de la UP con esta nueva realidad.

“Lo que señalan todas las autoridades, la Fiscalía a la cabeza, es que, a diferencia de lo sucedido en los 80 con la Unión Patriótica, no se puede hablar de una organización de carácter nacional que esté atacando liderazgos locales con la connivencia de importantes aliados enquistados en el Estado”.

No hay que dejar que el Eln pacte un cese al fuego con derecho a secuestrar

María Isabel Rueda en su columna dominical en El Tiempo dice que no espera que el gobierno Santos acuerde con esa organización guerrillera un cese al fuego sin exigencias mínimas como la suspensión inmediata del secuestro o que ceda en concesiones tales como la suspensión de actividades mineras porque esto supondría “un gravísimo precedente económico”.

“El único avance real de las conversaciones que desde hace 15 años se iniciaron con el Eln es que, hasta ahora, no aceptaban al Gobierno sino como un simple operador, bajo la tesis de que la negociación de paz tenía que ser con la sociedad civil. Por primera vez, el Gobierno está sentado en la mesa con el Eln como interlocutor”, subrayó la columnista.

La aritmética de la barbarie en Colombia

“Mucha coca produce mucho dinero y armas, y con esas armas las mafias matan muchos líderes sociales”, dice el periodista Mauricio Vargas en su columna de El Tiempo. Y le asisten 3 serios argumentos que, sin embargo, dice, el presidente Santos no se tomó el tiempo para explicar al país.

Vargas culpa a las bandas criminales, las disidencias de las Farc y el Eln como los principales autores de crímenes de líderes sociales y activistas de derechos humanos en el país. Luego responsabiliza al narcotráfico y posteriormente a la ausencia del Estado en zonas que antes fueron dominio de las Farc.

Y agrega:

“Casi todos los líderes desarrollaban su actividad en zonas de cultivos ilícitos, de laboratorios de cocaína o de corredores de exportación de esa sustancia, aun si el móvil del crimen tiene que ver con minería criminal, extorsión o el tema de tierras. “En la gran mayoría de los casos, detrás del asesinato aparecen ‘bacrim’, disidentes de las Farc y el Eln, y el móvil es que esos grupos consideran que el líder al que matan les estorbaba”, me explicó una fuente oficial vinculada a las indagaciones”.

No es un buen augurio que Duque y Santos minimicen asesinatos

María Jimena Duzán, que es una voz distinta y crítica con la institucionalidad, pide con vehemencia en Semana al gobierno y especialmente al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, que mida el alcance de sus declaraciones en relación al asesinato de líderes sociales en Colombia.

“Decir que la mayoría de los 270 líderes que han caído asesinados desde la firma del acuerdo de paz del Teatro Colón no son en realidad líderes de sus comunidades, sino peligrosos antisociales y empedernidos fornicadores es un insulto más propio de Popeye que de un ministro de Defensa”, señaló Duzán.