El joven chino estaba pasando por momentos difíciles porque no encontraba trabajo tras haberse mudado a la ciudad de Ningbo (en el este del país).

Por esos días, recibió a través de internet el mensaje de una joven que buscaba un “compañero de suicidio. Se trataba de Lulu, que vivía en Shanghái.

Después de hablar por un tiempo, Wang viajó a Shanghái para encontrarse con ella el 24 de noviembre del año pasado en un hotel, donde pensaban acabar con sus vidas.

El artículo continúa abajo

La pareja quemó dos bolsas de carbón en su habitación después de sellar la puerta y las ventanas con cinta adhesiva. En un momento, la habitación se llenó de humo y, tras unos 20 minutos, Wang decidió abandonar el lugar.

El joven dijo que apagó el fuego, arrancó la cinta aislante y encendió la ventilación: “Le dije que viniera conmigo. Pero ella se sentó en la cama y permaneció en silencio. Así que me fui solo”, indicó Wang al jurado, rescató la agencia Efe.

A la mañana siguiente, la joven fue hallada muerta y Wang fue detenido por las autoridades.

Para el Tribunal Popular del Nuevo Área de Pudong de Shanghái, Wang fue culpable de ayudar a Lulu en su intento de suicidio, considerado como asesinato en la ley China.

Según el tribunal, el joven podría haberla ayudado, pero la dejó sola, permitiendo así que se asfixiara.