Eso, según un balance proporcionado por medios estatales. El Frente Nacional de Liberación, el principal grupo rebelde en las provincias de Alepo e Idlib (al noroeste), desmintió su implicación.

Citando “fuentes médicas”, la agencia oficial Sana informó que en la noche de este sábado se presentaron “107 casos de sofocos”, tras un primer balance que hablaba de alrededor de 50 heridos. Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos del Hombre (OSDH) informó solo 94 casos.

En Moscú el ministerio de Defensa confirmó este domingo que los rebeldes sirios usaron armas químicas con cloro en un ataque en Alepo.

“De acuerdo con la información previa, confirmada sobre todo por los síntomas de envenenamiento de las víctimas, los proyectiles que se dispararon en las áreas residenciales de Alepo contenían cloro”, afirmó el portavoz del ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, según agencias de noticias rusas.

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Este sábado por la noche, un fotógrafo de la AFP en la ciudad presenció la llegada al hospital de decenas de civiles con dificultades para respirar, sobre todo mujeres y niños, que fueron atendidos con máscaras de oxígeno.

El jefe de la policía de Alepo, Essam al-Chili, indicó a la agencia Sana que “los grupos terroristas atacaron los barrios residenciales de la ciudad con cohetes que contenían gases tóxicos, provocando casos de sofocos entre los civiles”.

“Desmentimos las denuncias falsas del régimen sobre un ataque contra Alepo que habría sido llevado a cabo por los revolucionarios con la ayuda de proyectiles […] con gas cloro”, indicó en un comunicado el portavoz de la coalición rebelde del Frente Nacional de Liberación, Naji Moustapha.

“Los hospitales recibieron 94 casos de sofocos”, indicó por su parte el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. “Fueron atendidos y la mayoría fueron dados de alta. Hay todavía 31 casos en los hospitales pero su estado no es crítico”, informó.

Desde finales de 2016, Alepo, la gran ciudad del norte sirio, está bajo el control total del presidente Bashar al Asad, pero algunas zonas a las afueras son controladas por grupos rebeldes y yihadistas.