Valencia Palacios fue sentenciado por el juez del Distrito Sur de Florida, José E. Martínez, que también le ordenó tres años de libertad condicional luego de que cumpla su pena de prisión. Para las autoridades estadounidenses esta es una condena ejemplarizante.

El colombiano, extraditado a Estados Unidos en abril pasado, se había declarado culpable el 25 de septiembre de cargos de conspiración para alentar e inducir a extranjeros a ingresar ilegalmente a Estados Unidos.

“Esta sentencia demuestra una vez más el compromiso del Departamento de Justicia de responsabilizar a quienes violen las leyes de inmigración de Estados Unidos”, dijo el asistente del fiscal general Brian Benczkowski, de la División Penal del Departamento de Justicia.

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Este caso deja en evidencia los “trágicos peligros” relacionados con el tráfico ilegal de personas, dijeron los investigadores, reafirmando su determinación de juzgar en territorio estadounidense a quienes lucren con la desesperación de la gente.

Según documentos judiciales, Valencia Palacios traficaba personas hacia Estados Unidos desde Colombia, vía Panamá, desde 2014. Junto a él operaban otros dos colombianos, Jhoan Stiven Carreazo Asprilla y Carlos Emilio Ibargüen Palacios, también extraditados a Estados Unidos por este caso.

Cubano sobrevivió para contarlo

En 2016, tres cubanos que querían llegar a Miami pagaron a Valencia Palacios para que los ayudara a cruzar la frontera entre Colombia y Panamá.

Valencia Palacios entregó el 7 de septiembre de 2016 a los tres migrantes, dos hombres y una mujer, a sus socios Carreazo e Ibargüen. Pero durante el viaje en bote, los dos traficantes atacaron a sus clientes con un cuchillo y una pistola.

Los dos hombres fueron atados al barco con una cuerda y arrojados por la borda. La mujer fue violada y luego degollada, al igual que uno de sus compañeros, según el relato del otro, que logró escaparse nadando.

Los atacantes dieron por muerto al migrante cubano, pero este sobrevivió y fue descubierto al día siguiente por un pescador local y luego rescatado por la Marina colombiana.

Gracias a su testimonio, se recuperaron los restos de los otros cubanos, cuyas gargantas y vientres habían sido cortados para luego ser arrojados al agua, y se logró arrestar a los traficantes, señaló la fiscalía estadounidense en un comunicado.

Carreazo, de 23 años, e Ibargüen, de 27, se declararon en octubre culpables de los mismos cargos que Valencia Palacios. El anuncio de su sentencia está programado para el próximo 4 de enero.

Unos 25.000 cubanos indocumentados pasaron por Centroamérica en 2015 y en 2016 con intención de llegar a Estados Unidos antes de que Washington cancelara la política conocida como “pies secos, pies mojados”, que les permitía ingresar al país y obtener la residencia con mayor facilidad que migrantes de otras nacionalidades.

A Panamá, los cubanos llegaban desde Colombia a través de la inhóspita selva del Darién, en la zona del golfo de Urabá.

Según la ONU, Colombia es “país de origen, tránsito y destino de migrantes”, un negocio que a nivel global afecta a 2,5 millones de personas y mueve unos 7.000 millones de dólares por año.