La resolución presentada por EE.UU. proponía el inicio de “un proceso político pacífico” en Venezuela que conduzca a unas elecciones presidenciales “libres, justas y creíbles”, al considerar que las del pasado mayo, cuando Maduro salió reelegido, no lo fueron.

El texto solicitaba al secretario general de la ONU, António Guterres, que usara sus “buenos oficios” para asegurar ese proceso electoral y llamara a evitar un mayor deterioro de la situación humanitaria, permitiendo un suministro de asistencia sin trabas para todos aquellos que la necesitan.

“Esperamos que la comunidad internacional pueda hacer algo más que ayude realmente a la estabilidad nacional, el crecimiento económico y las personas que viven en el país”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lu Kang.

El diplomático recordó que cualquier acción tomada por el Consejo de Seguridad sobre este tema debe estar en la línea con considerar que la salida a la crisis debe ser decidida “de forma independiente” por los venezolanos y no por “interferencia externa”.

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Minutos después, una iniciativa de Rusia, que abogaba por la no intromisión en los asuntos internos de Venezuela, fue rechazada por siete de los miembros del Consejo y solo logró reunir el apoyo de China y Sudáfrica (que votaron contra el plan estadounidense) y Guinea Ecuatorial (que se abstuvo ante la propuesta de Washington).

Lu Kang justificó su rechazo a la resolución al asegurar que Pekín apoya al régimen de Nicolás Maduro en sus esfuerzos para garantizar la independencia, soberanía y estabilidad del país, y defendió que “su pueblo decida de forma independiente”.

Apoyamos una solución pacífica, y la estabilidad y el desarrollo a largo plazo de Latinoamérica. Nos oponemos a la interferencia externa en los asuntos internos de Venezuela y a la intervención militar”, aseveró el vocero chino.

Así, hizo un llamamiento al “gobierno y a la oposición a buscar una solución política a través del diálogo y las negociaciones en el marco de la Constitución y la Ley”.

A su turno, Rusia garantizó a Caracas la “solidaridad” de Vladimir Putin con su aliado Nicolás Maduro ante “un asalto frontal y una injerencia sin vergüenza” en un momento en el que varios países occidentales apoyan al líder de la oposición Juan Guaidó.

“El presidente Vladimir Putin transmite sus deseos de apoyo y de solidaridad a su amigo Nicolás Maduro”, declaró el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, al comienzo de un encuentro con la vicepresidente venezolana, Delcy Rodríguez.

“Cooperamos con vosotros de manera muy estrecha y coordinamos nuestras acciones en la escena internacional. Esto tiene un significado particular en un momento en el que Venezuela se enfrenta a un asalto frontal y a una injerencia sin vergüenza en sus asuntos internos”, continuó Lavrov, citado por la agencia RIA-Novosti.

Rodríguez, por su parte, consideró que su país era “la víctima de una agresión de Estados Unidos”.

Venezuela se encuentra inmersa en la peor crisis política y económica de su historia, marcada por la hiperinflación y la escasez de productos de primera necesidad.