La mujer tuvo que asistir de inmediato al servicio de urgencias del hospital de Glasgow luego de que le entregaran la crema Vitaros, en lugar del lubricante para los ojos que le recetaron, VitA-POS, para tratar una conjuntivitis, relata el diario The Telegraph.

Médicos oculares del Instituto de Oftalmología Tennent de Glasgow, que trataron a la mujer escribieron un artículo sobre el caso en la revista médica BMJ Case Reports, determinaron que de ahora en adelante deben usar mayúsculas cuando escriben las fórmulas, explica el rotativo británico.

Aunque la paciente respondió bien al tratamiento con antibióticos tópicos, esteroides y lubricantes, continuaba sufriendo de dolor en el ojo. Por ello, tuvieron que inyectarla en varias oportunidades y darle gotas para los ojos y lubricantes para protección, indica ese medio.

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La doctora Magdalena Edington, quien escribió el informe del caso, junto con sus colegas, Julie Connolly y David Lockington, dijo que querían resaltar la necesidad de una mayor atención en la emisión de medicamentos: “Es inusual en este caso que ninguna persona, incluido el paciente, el médico general o el farmacéutico que realiza la dispensación, cuestionó la crema para la disfunción eréctil”, cita The Telegraph.

Según el rotativo inglés, los médicos se dieron cuenta que una de cada 20 recetas está mal escrita y conlleva a errores, en el Reino Unido.