Existe la sospecha de que algunos empleados del banco ayudaron a clientes a crear compañías offshore, empresas pantalla, en paraísos fiscales. A esto se suma que supuestamente se transfirieron dinero procedente de delitos penales a cuentas del Deutsche Bank sin que el banco comunicara sospecha alguna de blanqueo de capitales.

Según la Fiscalía de Fráncfort, las investigaciones se dirigen contra dos empleados de 50 y 46 años de edad, así como contra “otros responsables no identificados hasta el momento” de la entidad bancaria.

Los sospechosos están acusados de no haber reportado ningún caso de sospecha de lavado de dinero, a pesar de que desde el inicio de la respectiva relación comercial había habido suficientes indicios de ello, señaló el Ministerio Público.

Sólo en 2016, más de 900 clientes con un volumen de negocio de 311 millones de euros fueron supuestamente asesorados por una empresa perteneciente al Grupo con sede en las Islas Vírgenes Británicas. Según los investigadores, la sospecha contra los empleados del Deutsche Bank surgió después de que la Oficina Federal de la Policía Criminal (BKA) hubiera evaluado los datos de las llamadas filtraciones “Offshore-Leaks” y “Panama Papers”.

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“Es cierto que la Policía está investigando actualmente varias ubicaciones de nuestro banco en Alemania. Este es un asunto relacionado con los Panama Papers. Nos comunicaremos inmediatamente tan pronto como tengamos más detalles. Cooperaremos plenamente con las autoridades”, informó el banco a través de un comunicado de prensa.

Según la Fiscalía, la operación a gran escala estaba destinada a registrar seis edificios en Fráncfort, Eschborn y Gross-Umstadt, en el oeste de Alemania. En total, participaron 170 funcionarios de la Fiscalía de Fráncfort, la BKA, los investigadores fiscales y la Policía federal. Según los investigadores, se obtuvieron numerosos documentos comerciales en forma escrita y electrónica.