“Son 19 niñas muertas confirmadas”, de las cuales 17 murieron calcinadas y de las otras dos no se ha establecido la causa, dijo a periodistas la secretaria general del Ministerio Público (Fiscalía), Mayra Veliz.

Un portavoz de los Bomberos Voluntarios había dicho más temprano que otros 25 internos resultaron con quemaduras en el incendio, cuya causa no ha sido establecida oficialmente.

Las imágenes de los heridos ingresando a dos hospitales estatales de la capital guatemalteca son devastadoras.

En las afueras del centro, el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, ubicado en San José Pinula, a 10 km de la capital, entre el llanto y la desesperación, una multitud espera noticias sobre sus familiares. Muchos no pueden hablar por el dolor. En los alrededores, se aglomeraron decenas de policías y vehículos de bomberos.

“No quieren dar información de nada”, dijo a la AFP Rosa Aguirre, una vendedora ambulante de 22 años, quien busca saber qué pasó con sus tres hermanos, dos niñas de entre 13 y 15 años, y un  hermano de 17.

“Nunca me imaginé que este lugar a donde lo vinieron a meter fuera tan peligroso”, se lamenta con horror María Román, una ama de casa que intentaba conocer la suerte de su hijo de 16 años.

El ingreso al centro está prohibido por las autoridades y la pared principal de cemento, coronada con alambre de púas, no tiene daños que reflejen la tragedia registrada en el interior del recinto.

Según cifras oficiales, el centro tiene capacidad para 400 menores pero actualmente aloja a unos 800.

Bomba de tiempo

Según versiones preliminares, la noche del martes, horas antes del incendio de este miércoles, un grupo de jóvenes intentó fugarse tras denuncias de abusos y maltratos.

En el hogar están internados, por orden de un juez, niños y adolescentes menores de 18 años que sufren violencia doméstica o que fueron rescatados de las calles.

El centro -a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia- es blanco desde hace tiempo de un escándalo por denuncias de abusos sexuales contra los internos.

“Esto era una bomba de tiempo, esto era de esperarse”, aseguró a la AFP un exempleado del área administrativa del centro, Ángel Cárdenas, quien aseguró haber interpuesto varias denuncias por abusos de las autoridades.

Rosa Aguirre aseguró que ya había denunciado abusos y maltratos ante la Fiscalía, pero que nunca le prestaron atención.

De acuerdo con la mujer, en el albergue ponían a pelear a sus hermanas entre ellas, mientras que al muchacho lo metían en un lugar llamado ‘gallinero’, un cuarto oscuro de castigo.

La casa del horror

Hilda Morales, procuradora de Derechos Humanos de la Niñez, advirtió que solicitará la clausura de ese albergue y responsabilidad penal contra las autoridades que lo dirigían.

“Vamos a pedir que se cierre de inmediato el centro y deducir responsabilidades administrativas y penales contra responsables del centro porque han incumplido con su mandato”, aseveró.

Morales destacó que el año pasado solicitaron medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos luego de que varias adolescentes denunciaran vejámenes y abusos sexuales en el interior del refugio.

Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Guatemala condenó el incidente en un mensaje publicado en su cuenta Twitter.

“Unicef repudia la tragedia en el Hogar Virgen de la Asunción. Estas niñas, niños y adolescentes deben ser protegidos”, afirmó.

El encargado de la Niñez de la Procuraduría General de la Nación (PGN), Harold Flores, afirmó en declaraciones a la local Emisoras Unidas, que desde el año pasado se han presentado denuncias contra ese hogar a raíz de reiteradas fugas de adolescentes que denunciaron violaciones.

En las afueras del recinto, reina la desolación. “Queremos saber cómo están nuestros hijos, pero no nos dicen nada”, se queja entre lágrimas María Lemus, una de las tantas madres de los jóvenes.

AFP