“La localización remota, la falta de personal cercano y el agravamiento de la situación de las ballenas implicaba que lo más humano que podía hacerse era la eutanasia”, afirmó Ren Leppens, gestor de operaciones del Departamento de Conservación de la Isla Stewart, a la agencia AFP.

Un senderista descubrió el varamiento de ballenas el sábado en Isla Stewart, a 30 km de la costa sur de la Isla Sur.

Este fenómeno es relativamente común en las costas neozelandesas. El Departamento de Conservación atiende una media de 85 incidentes anuales, la mayoría de un solo ejemplar del animal.

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Entre las posibles razones de por qué encallan las ballenas están errores de navegación, las características geográficas, un cambio repentino de marea, que sean perseguidos por un predador y condiciones meteorológicas extremas.