Le bastó un ‘emoji’ de corazón roto y su propia imagen, entre lágrimas y destrozado anímicamente en el banco técnico del equipo nacional para describir sus sensaciones:

Durante el encuentro se notó la ausencia de James (por fatiga muscular) en la medida que pudo haberle dado mayor manejo de balón en la zona ofensiva a Colombia, y así generar más opciones de peligro en campo contrario.

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Lo bueno del asunto es que James apenas tiene 26 años y llegará a su madurez futbolística al Mundial de Catar, donde se espera otra gran actuación del combinado patrio.