Seguramente no contemplaba esta situación ‘Tití’ cuando en agosto de hace dos años el DT le sedujo para acompañarle en la aventura belga. Henry dejó Londres, al filial del Arsenal y se situó a un lado del preparador español para encauzar el destino de una de las generaciones más talentosas de Bélgica.

No parece haber división entre la razón y el corazón, una cuestión que debe resolver el exjugador francés. Henry, que vistió en 125 ocasiones la camiseta azul, con la que anotó 51 goles, busca ahora la forma como evitar que Francia pueda pujar por su segundo título mundial.

Y es que a lo largo de dos años, el exdelantero se ha volcado en rentabilizar el talento de los ‘diablos rojos’, de asesorar y sugerir por el bien del fútbol belga, en busca de un objetivo como el que tiene entre manos en Rusia. Y ahora que está al alcance tendrá que ser a costa de Francia.

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El hecho de ejercer su función desde la sombra no ha dejado de ser relevante ni reconocida por Roberto Martínez, que considera básica la aportación del exjugador del Arsenal y Barcelona en todos los aspectos.

Sobre el césped del estadio de San Petersburgo está el tránsito hacia la gloria. La penúltima parada. Henry fracciona las emociones y el deseo entre sus colores y su cometido. Entre lo afectivo y lo profesional.

‘Tití’ estará al otro lado cuando suene la Marsellesa en el recinto ruso. Y un buen amigo en el banquillo rival, Didier Deschamps, con el que compartió durante años el liderazgo ‘blue’ y con el que obtuvo el mayor éxito de Francia, el título de campeón en el Mundial de 1998.

Y es que no es cualquier cosa Thierry Henry para Francia. Este tipo de Les Ulis dio todo por la camiseta de su país. Incluso marcar un gol con la mano, a la desesperada, en la repesca de la clasificación para Sudáfrica 2010, cuando la eliminación amenazaba a su equipo.

El primer jugador francés de todos los tiempos en disputar cuatro ediciones de la Copa del Mundo de Fútbol, de donde salió una vez campeón y otra subcampeón, también contribuyente con su selección en tres Eurocopas, de las que consiguió una (Bélgica y Holanda 2000), se maneja ahora entre la incomodidad y el dilema.

La explosión definitiva del fútbol belga pasa por evitar el reencuentro con la gloria de Francia. Con Thierry Henry en medio.