Mientras el equipo que pierda se debe conformar con un premio de 22 millones de dólares, el vencedor se echará al bolsillo 24 millones, según explica Infobae.

Este solo hecho le permite cobrar importancia a un partido que es considerado irrevelante, o como lo dijo recientemente el exfutbolista inglés Alan Shearer, “una estupidez”.

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La web especializada Goal recuerda que este partido se disputa por primera vez desde el Mundial de Italia en 1934, y se realiza principalmente por rating, aunque también para la ubicación de los equipos en la tabla final de posiciones del campeonato.

Citando a la Fifa, dicho portal recuerda que el encuentro entre Uruguay y Francia fue el decimocuarto más visto de Sudáfrica 2010, por encima de dos partidos de cuartos de final.