Los partidos de las fases iniciales se jugaron en los patios de los propios penales, pero la final se disputó en un campo de verdad: el Estadio Monumental de Lima, en el que la selección blanquirroja jugó algunos duelos del clasificatorio a Rusia.

“Me siento libre por un momento, sé que saldré muy pronto. Este título se lo dedico a mi familia, valió la pena el sacrificio”, dijo a la AFP el recluso Thomas Manuel Aguirre, condenado por robo agravado, campeón con el equipo de la cárcel limeña de Lurigancho, que vestía la camiseta de Perú.

Las graderías del Monumental estaban vacías, pues solo una treintena de familiares de los reos fue autorizada para asistir al partido, bajo la vigilancia de unos 200 policías y guardias penitenciarios.

El partido tuvo toda la emoción de uno del Mundial: himnos nacionales con banda de músicos, terna arbitral profesional, buenas jugadas, goles, tarjetas amarillas, un lesionado y alargue tras terminar empatado 2-2 en los 90 minutos.

Los partidos de las fases iniciales se jugaron en los patios de los propios penales, pero la final se disputó en un campo de verdad: el Estadio Monumental de Lima, en el que la selección blanquirroja jugó algunos duelos del clasificatorio a Rusia.

“Me siento libre por un momento, sé que saldré muy pronto. Este título se lo dedico a mi familia, valió la pena el sacrificio”, dijo a la AFP el recluso Thomas Manuel Aguirre, condenado por robo agravado, campeón con el equipo de la cárcel limeña de Lurigancho, que vestía la camiseta de Perú.

Las graderías del Monumental estaban vacías, pues solo una treintena de familiares de los reos fue autorizada para asistir al partido, bajo la vigilancia de unos 200 policías y guardias penitenciarios.

El partido tuvo toda la emoción de uno del Mundial: himnos nacionales con banda de músicos, terna arbitral profesional, buenas jugadas, goles, tarjetas amarillas, un lesionado y alargue tras terminar empatado 2-2 en los 90 minutos.

En la decisiva ronda de penales, los “peruanos” de Lurigancho derrotaron 4-2 a los “rusos” de la cárcel del puerto norteño de Chimbote.

Los campeones recibieron una copa más grande que la de la Fifa, medallas de oro y vestimenta deportiva. Pero el premio mayor fue salir de prisión por un día.

AFP

El Primer Mundialito Interpenales de Lima 2018, que culminó el pasado viernes, se realizó a lo largo de un mes con la participación de 16 cárceles. Cada una adoptó el nombre de un país mundialista.

Como en un torneo real, se dividió en cuatro series en las ciudades de Chimbote, Ancón, Ica y Lima.

Para jugar en otra cárcel, los reos fueron trasladados en autobuses, con grilletes, bajo estrictas medidas de seguridad.

“Es la primera vez que se realiza un Mundial de este tipo, un caso sui géneris en toda la región latinoamericana”, dijo a la AFP el director del Instituto Penitenciario, Carlos Vásquez, quien entregó, una por una, sus medallas de oro a los campeones.

AFP