Los 25 jugadores tuvieron su propio ‘amigo fiel’, un R-4 blanco último modelo, al término de las eliminatorias y después de la clasificación a dicho Mundial “como muestra de apoyo y de agradecimiento por enaltecer el nombre y el deporte en Colombia”, asegura Óscar Restrepo Mantilla, citado por Mauricio Perea en su tesis de maestría en Historia, que cuenta detalles de la cultura, memoria y estética del Renault 4 en el país.

“Otorgarle un R-4 a un ciudadano que en condiciones normales no hubiera accedido a su posesión era demostrar que la alegría por la clasificación al mundial de fútbol era algo tan sublime que suspendía temporalmente las distinciones sociales; el jugador se convertía en un ciudadano tan ilustre que por un momento gozaba de un atributo que lo hacía colombiano de verdad: poseer el carro colombiano”, asegura Perea.

Para el momento de la clasificación a Italia 90, en 1989, “se lanzaron al mercado ediciones especiales, como el Brisa y el Jogging, una versión deportiva con detalles y accesorios en color rojo. El Renault 4 fue el automóvil de su segmento más vendido en Colombia en 1989 y 1991”, recuerda un comunicado de Sofasa acerca de este ícono de Renault, citado por El Tiempo.

Esta es una fotografía del día que los jugadores recibieron el premio del Gobierno Nacional y Sofasa.

Renault 4 y Selección Colombia
Renault 4 y Selección Colombia 1990 / Óscar Restrepo Mantilla y Mauricio Perea

El artículo continúa abajo

Episodios como estos han llevado a que este vehículo, a pesar de su origen francés, haya marcado no solo la idiosincrasia colombiana, sino incluso la política y la economía del país, constituyéndose en un ícono nacional, señala Claudia Patricia Valero, académica de la Universidad Nacional.

Hoy en día el precio de este vehículo modelo 89 puede variar entre los 3 y los 10 millones de pesos, según lo que ofrecen sus propietarios en el portal Mercado Libre; un valor con una diferencia abismal si se compara con los 12 millones de dólares que recibió la Selección Colombia por avanzar a octavos de final del Mundial de Rusia 2018.

Con la caída de la economía colombiana en los noventa, el Renault 4 llegó a la clase media con las ventas de segunda. El ‘amigo fiel’ llegó a todos los públicos y esta idea publicitaria, junto con la del carro colombiano, se afianzó en el imaginario de aquellos que encontraron en este vehículo no solo un medio de transporte, sino una herramienta que se ha adaptado a las necesidades de sus dueños, dice Valero.

El Renault 4 fue tan flexible que se convirtió en sustento económico para los que encontraron en él una oportunidad para el rebusque y las ventas informales. Entre tanto, en las nuevas generaciones se arraigó la nostalgia del carro familiar, ese de los primeros paseos.

El diario agrega que “el ‘erre-cuatro’ fue fabricado hasta 1991, año en que se alcanzó una producción total de 97.050 unidades, y dejó una huella profunda que hoy lo sigue recordando como el carro colombiano y amigo fiel de las familias de todos los estratos sociales”.