Nombrado en 2006 como seleccionador principal, después del Mundial de Alemania, Löw condujo al menos hasta semifinales al equipo en todos los grandes torneos desde entonces, con la excepción de esta cita de Rusia-2018. Su gran momento fue el título mundial conquistado en Brasil en 2014.

Löw tiene contrato con la DFB hasta el próximo Mundial, el que se jugará en Catar en 2022.

El presidente de la DFB, Reinhard Grindel, había dicho antes del partido ante Corea del Sur que pasara a lo que pasara seguiría apostando por Löw. Alemania cayó 2-0 en ese encuentro y quedó eliminada como colista del Grupo F del Mundial.

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A su regreso a Alemania, Grindel dio a Löw la opción de decidir qué ocurre con su futuro, insistiendo en que esperaba su continuidad en el puesto.

Löw prefirió no responder y pidió tiempo para pensarlo: “Es demasiado pronto para responder… Vamos a hablar y veremos qué pasa”, había dicho. “El equipo no mostró lo que puede hacer en un momento normal y yo, como entrenador, soy responsable. Debo evidentemente preguntarme por qué no hemos triunfado”.

Si la información de Bild es cierta, Löw habría necesitado apenas seis días para despejar la incógnita y continuará en el puesto. El seleccionador, destacó la prensa en los últimos días, no quería abandonar el puesto dejando como su última hoja de servicios un fracaso tan rotundo, después de haberse convertido en un icono del fútbol alemán.

Löw no tiene grandes detractores en Alemania, un caso poco frecuente en un país donde comentaristas y periodistas de fútbol acostumbran a ser muy duros cuando se producen grandes decepciones deportivas. Tras la humillante derrota contra Corea del Sur se apuntó más a los jugadores como culpables, dejando en gran medida de lado al técnico.

En caliente, eso sí, los hinchas pensaban diferente. Más de 500.000 lectores participaron en el sondeo en internet de la revista Kicker justo tras la eliminación y un 73 % prefería la salida de Löw.