El equipo ‘Wild Boars’ quedó atrapado por las crecidas de agua dentro de la cueva en la que permanecen desde hace dos semanas y rescatistas de todo el mundo adelantan una carrera contrarreloj para rescatarlos a los 11 niños y a su entrenador con vida.

Infantino señaló en una carta dirigida al presidente de la Federación Tailandesa de Fútbol:

“Si, como todos deseamos, se reencuentran con sus familias en los próximos días y su salud les permite hacer el viaje, la FIFA estaría encantada en invitarles a ver la final del Mundial 2018”.

El directivo agregó: “Sinceramente, espero que puedan unirse a nosotros para ver la final, que indudablemente será un momento de unión y celebración”.

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El grupo de jóvenes futbolistas, entre 11 y 16 años, quedó atrapado el 23 de junio en una cueva con su entrenador de 25 años.

Los chicos siguen atrapados, a pesar de que fueron encontrados por buzos expertos británicos, pero aún no han podido ser sacados de la cueva.

Los niños visten camisetas rojas del equipo al que representan y lentamente van recuperando fuerzas tras haber resistido varios días sin víveres, esperando con calma ser rescatados por los expertos.

Muchos hinchas han señalado en redes sociales que los niños se merecen el trofeo de la Copa del Mundo por la forma en que vienen resistiendo a semejante experiencia.