Los futbolistas, con botellas de cerveza en mano, llegaron al recinto justo cuando Didier Deschamps, entrenador de Francia, se disponía a responder las preguntas de los periodistas que lo estaban esperando.

Los jugadores entraron cantando, saltando, subiéndose a las mesas y mojando al propio técnico, quien no tuvo otra opción que festejar con ellos.

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Posteriormente, los ‘intrusos’ se marcharon y Deschamps, empapado de pies a cabeza, pudo entregar sus declaraciones.

En video, el particular momento: