Messi está acostumbrado a lidiar con las presiones y cargarse al hombro al Barcelona y también a la Albiceleste, aunque nunca al punto de que lo único válido sea llevar a Argentina a ganar su tercera Copa Mundial.

Además, el goleador del Barça tiene desde la víspera una presión extra. Su enemigo íntimo, Cristiano Ronaldo, marcó una tripleta en el debut con empate 3-3 de Portugal ante España y se anotó como el cuarto jugador de la historia en marcar en cuatro Mundiales consecutivos.

El público argentino, que ha llegado en multitudes a Moscú, no soportaría una cuarta frustración sucesiva, luego de que su equipo se quedó a las puertas de ser campeón en Brasil 2014 y en las ediciones 2015 y 2016 de la Copa América.

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La ‘generación Messi’, que integran Javier Mascherano, Sergio Agüero, Angel Di María y Gonzalo Higuaín, tal vez tenga la última oportunidad en Rusia de cortar la racha negativa de Argentina y la que arrastra desde hace un cuarto de siglo sin lograr título alguno.

Pero el largo camino tiene como primer escollo a la debutante Islandia, que no se amilana pese a estar frente a uno de los mejores futbolistas de la historia.

“Argentina puede ser mejor sobre el papel, pero hemos demostrado en el pasado que podemos conseguir buenos resultados ante grandes equipos”, avisó el volante islandés Rurik Gislason, cuya selección sorprendió al mundo del fútbol en 2016 al llegar a cuartos de final de la Eurocopa.