La obligatoriedad de su voto no solo está dada por que no hay una tercera opción para contener a Uribe-Duque, sino también porque no está de acuerdo con muchas de sus propuestas y tiene reparos a su personalidad y a su gestión en la Alcaldía de Bogotá.

Kalmanovitz dice que Gustavo Petro tiene “serios problemas de pesonalidad egocéntrica, autoritaria” (aunque cree que los de Uribe son más graves) y que la gestión en la Alcaldía fue mediocre y “solo pudo cambiar marginalmente algunos servicios y políticas”.

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El título de su columna en El Espectador, en la que dice que votará por Petro, Kalmanovitz dice que prefiere a “un Petro débil” (que a Duque) y la debilidad la explica por la oposición que tendrá en el Congreso; por la inviabilidad de su propuesta de una asamblea constituyente; y por la falta de apoyo militar (que es lo que diferencia a Colombia de Venezuela). Las fuerzas armadas podrían “impedir cambios radicales en el ordenamianto económico y político del país”, dice.