“En el evento aparece un pastor que empieza por decirle a Duque lo siguiente: ‘El principio de la sabiduría es el temor a Dios’, a lo cual el candidato, con la cabeza gacha y el micrófono en las manos, asiente piadosamente.

Luego empieza la plegaria y el pastor va soltando frases cortas que el candidato repite, tal como lo hacen los niños cuando aprenden a rezar con sus padres. En una parte de la oración se invoca a Jesús y se dice lo siguiente: “Y que tu palabra, la Biblia, sea mi libro de cabecera, porque como abogado entiendo que todas las leyes que rigen a Colombia provienen de esa, tu palabra. Gracias, Jesús”, reseña el columnista de El Espectador Mauricio García Villegas.

Villegas se sorprende de que el juramento no haya generado preocupación, y explica por qué.

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“Colombia es un país laico y pluralista, regido por una Constitución que es la fuente suprema de la ley y de la justicia, y en donde se respetan el pluralismo y la libertad de cultos. Poner la Biblia por encima de la Constitución (como lo hacía Ordóñez) es violar esta última y cambiar los fundamentos del poder y de la ley. Que un sacerdote o un pastor crean en esta jerarquía de normas no tiene nada de extraño ni de malo; lo que no puede ser es que un eventual gobernante crea en ello y prometa llevarlo a término durante su gobierno”, agrega García Villegas.