En su análisis de lo que le espera al nuevo mandatario de los colombianos, esta columnista estima que la oposición estará encima de él, “midiendo cada palabra, cada acto, cada circunstancia. Como animales al acecho […]”.

Gustavo Petro “acechará” a Iván Duque, insiste, porque “no paladea sabor de derrota”, sino que “se siente triunfador […], crecido y desafiante”, y lo califica como “un Petro cobrador que es consciente de que sólo le tocará esperar cuatro años más pero que está dispuesto a llegar a donde se lo propuso. Quiere el poder. Y cada paso en falso, equivocado o dudoso de Iván Duque será un peldaño en su carrera política por alcanzar la Presidencia en el 2022”.

En ese sentido, advierte que cada error de Duque “se dimensionará en proporciones enormes porque será la plataforma para construir la ‘verdadera esperanza’ para el gobierno del 2022”, y recuerda una de las frases más recurrentes, “contundente y cobradora”, de Duque en campaña: “El que la hace la paga”.

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Para esta columnista, “ahora él [Duque] tendrá que vivir en carne propia una [frase] muy dolorosa y vengativa: el que a hierro mata a hierro muere. Tendrá que tomarse la misma dosis de cicuta que tanto le dieron al gobierno de Santos. Otro nombre, otra época pero el mismo sabor. Por algo se parecen tanto Uribe y Petro. El deseo de poder y el mesianismo llevan a actuar de la misma manera así las ideologías aparezcan como contrarias”.

Pero Duque no solo sentiría la presión de la oposición liderada por Petro. Sostiene Jairo Parada en una columna de El Heraldo que “la presión más fuerte la recibirá de la maquinaria corrupta y clientelista que impera en el Congreso, pues esta se hará sentir cuando no les entregue buenas presas a sus hambrientas fauces”.

Desde el punto de vista de Parada, con la proximidad de las elecciones territoriales, “empezarán las presiones sobre la reforma política y la de la justicia a cambio de buenos puestos. Ahí veremos el talante del joven presidente, si es capaz de fallarle o cumplirle al país, a la vez con una fuerte oposición de izquierda en la nación”.

Sin embargo, otra voz como la de Juan Pablo Calvás, en El Tiempo pide un compás de espera. “Estoy de acuerdo en que a Duque, así como a cualquier otro que llegue a la casa presidencial, se le debe ejercer control y oposición en los momentos y asuntos que corresponda. ¿Pero es este el momento para hablar de resistencia? [a propósito de un llamado a #LaResistencia que viene creciendo en redes] ¿Hay que empezar desde ya a abandonar el barco –o el país– (como lo anuncian algunos) simplemente porque Duque fue elegido presidente?”, pregunta.

“Antes de #LaResistencia, hablemos de compás de espera”, sigue Calvás. “Porque no será sino hasta dentro de unos días, cuando se empiece a anunciar el gabinete y el sanedrín que lo acompañará, cuando conoceremos el verdadero talante de Iván Duque. ¿Qué tal nos llevemos una sorpresa? […] ¿Qué tal que el joven presidente que hemos elegido (porque en democracia eligen todos los que votan, ya sea a favor o en contra) termine dándonos una sorpresa y resulte ser un viento rejuvenecedor y refrescante para la política?”.