Puntualmente, Gustavo Petro dijo: “Una cosa es quitar tierra a la fuerza y otra cosa es comprar la tierra con retención, lo cual significa pagar la tierra. Incluso, yo invitaría al doctor Ardila Lülle que nos vendiera la tierra de Incauca para desarrollar las granjas de campesinos e indígenas”.

“Entonces, expropiar las tierras a ellos, no. Se las queremos comprar. Por eso, si Ardila Lülle da el paso hacia el pacto social, ya él convertido en uno de los grandes empresarios históricos de este país para sentar las bases de esa sociedad de paz hacia adelante”, agregó el candidato.

Y precisó: “Bonito sería el gesto, que decidiera, una vez la Colombia Humana sea gobierno en Colombia, vender su hacienda de Incauca al Estado para que el Estado la entregue al pueblo campesino y al pequeño y mediano productor agrario para producir alimentos e industrializarlos en Colombia”.

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Esa propuesta, de inmediato, provocó aplausos y algarabía entre el auditorio al que se dirigía, pero también reacciones adversas en las redes sociales, en las cuales se empezaron a decir cosas como “Eso sonó que si no le vende, a lo Chávez expropiar”, “Eso es como decía Chávez… Exprópiese… exprópiese…”; y “Suena igualitico a Chávez”.

De hecho, el principal contradictor de Petro, el expresidente Álvaro Uribe, trinó en Twitter:

En esa misma red social, Petro intentó después precisar los alcances de su propuesta: