Incluso, prefiere referirse al movimiento que representa Gustavo Petro (Colombia Humana), antes que a él para afirmar que con su postura (la de la Colombia Humana, no la de Petro) se podrá “seguir avanzando, habitando la modernidad y el siglo XXI”.

“En su decálogo [el de la Colombia Humana] para las mujeres […] se reafirman estos compromisos. Supongo que con estas reflexiones pueden ustedes adivinar por quién votaré el domingo próximo. Votaré por Ángela María Robledo y su acompañante masculino”, escribe Thomas en El Tiempo.

Más que simple cortesía o una manifestación de buenas maneras, la mención de los nombres de las personas es la norma en los textos periodísticos, sean de información o de opinión, aunque en estos últimos son infinitos los recursos retóricos para comunicar las ideas o las intenciones de sus autores.

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Uno de esos recursos es el ocultamiento (silenciar, para algunos académicos, o ningunear, para el común de la gente), que en el caso de la columna de Thomas es perfectamente claro, no solo porque omite el nombre del candidato que en la primera vuelta obtuvo 3’899.827 votos y ganó con eso el derecho de disputar en segunda vuelta la elección con Iván Duque, sino que lo manda literalmente al sótano de su escrito.

Si bien hay que considerar que la gente marca en el tarjetón la dupla de candidato a la presidencia más el (o la) candidato(a) a la vicepresidencia, y es claro que, en el caso de Petro, Ángela María Robledo debió aportar sufragios de sus simpatizantes, también hay que recordar que esa fórmula vicepresidencial la escogió el mismo Petro, figura por la que, en últimas, la mayoría de gente vota.

Hasta ahora, los columnistas que han expresado su inclinación por cualquiera de las tres opciones del tarjetón el próximo domingo lo han hecho abiertamente citando el nombre del aspirante al que apoyarán (aunque, en realidad, ninguno había manifestado su predilección por una fórmula vicepresidencial) o, en su defecto, por el voto en blanco.

Tal vez, Thomas haga parte de ese grupo de columnistas que, pese a los defectos que le encuentran a Petro, van a votar por él. Aunque, por su escrupulosa forma de mencionarlo, a ella el candidato de la Colombia Humana parece causarle tanto escozor como para graduarlo también de ‘innombrable’ en su propósito (de la columnista) de borrar de un plumazo al hombre que inevitablemente hay en esa pareja política.