Sin desconocer que Colombia es una democracia desprestigiada y una sociedad inequitativa, que requiere reformas urgentes, muchas veces aplazadas, el periódico lo describe como contradictorio, autoritario, incompetente, genio, desvirolado.

El primer obstáculo que enfrentan escépticos e indecisos –dice el perfil- es cómo ubicarlo en el espectro ideológico.

“Si uno consulta libros descubrirá enseguida que Gaitán (con el que quiere parecerse), antes que un líder de la izquierda, era un político liberal con ideas socialistas —de hecho, nunca dejó de mirar con ojo torvo a los comunistas de su tiempo-”, dice el perfil, firmado por Mario Jursich Durán, ex director de la revista ‘El Malpensante’.

Luego, al detallar su historia personal e intelectual, el perfil dice que a “un marxismo rudimentario” agregó nuevas sensibilidades de izquierda “el medioambiente, el animalismo, las luchas feministas, los derechos de las minorías raciales y sexuales—, todo lo cual ha terminado por darle un perfil de político inesperado aunque contradictorio”.

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Dentro de sus contradicciones, le recuerdan la de haber apoyado al cavernario Alejandro Ordóñez a la Procuraduría, quien luego quiso sacarlo de la Alcaldía de Bogotá; su oposición a las corridas de toros, pero no frente a las peleas de gallos; y la convocatoria de una asamblea nacional constituyente cuando gane la presidencia, propuesta que silenció cuando se dio cuenta de que no calaba ni siquiera entre algunos de sus propios seguidores.

“Los indecisos no saben hasta qué punto creerle al exalcalde de Bogotá… ¿Significa eso que renunció al proyecto o que simplemente está esperando el momento propicio para ponerlo de nuevo sobre la mesa? ¿Es Petro un simple antipolítico o en realidad quiere cambiar las reglas de juego que limitan el poder en las democracias liberales?”, dice el perfil.

Ante la necesidad de mostrar su reformismo de izquierda, Petro se ha vuelto un mago de la improvisación, dice el perfil.

“Ya se trate de construir viviendas de interés social en los terrenos más caros de la ciudad, de remplazar la extracción de petróleo con el cultivo de aguacates o de poner en todos los techos de las casas caribeñas un panel solar, Petro siempre tiene a flor de labios un eureka que desconcierta a sus interlocutores y le ha ganado esa fama de hombre imprevisible, a medias genial, a medias desvirolado”, dice Jursich Durán en ‘The New York Times’.

El perfil concluye con un balance de su gestión frente a la Alcaldía de Bogotá, donde “demostró innegables tendencias autoritarias y un desinterés casi suicida por la implementación práctica de sus proyectos”. Y va más lejos: lo denomina la encarnación del principio de Peter, que habla de su incompetencia frente al cargo.

El autor del perfil cree que es tal el descontento de gran parte de la población que Petro es “un gesto desesperado de supervivencia”. Pero, de llegar a la presidencia, enfrentará un contexto económico muy diferente al que permitió el ascenso en otros países como Venezuela Ecuador o Bolivia.
“En caso de ganar, Petro no tendría un superávit para redistribuir, razón por la cual está arriesgándose al proponer algo tan impredecible como una nueva constitución”, dice.