Se trata de Alfredo Sarmiento Narváez, que escribió un documento, presuntamente autorizado por Ocampo, en el que se refiere a la posibilidad de que el también exministro de Agricultura haga parte del equipo de Petro si gana las elecciones del domingo próximo.

En el texto se critica el anuncio “apresurado” de un eventual gabinete que el exalcalde conformaría. Además, se enfatiza en que José Antonio Ocampo actualmente es codirector del Banco de la República y tiene otras inhabilidades que no le permitirían estar en el gabinete.

Según Sarmiento, Ocampo es un decano venerable de la economía colombiana y no se puede convertir, como lo estaría haciendo Petro, en un “comodín para tramitar afugias electorales”.

Este es el texto completo que se refiere al anuncio del candidato de la Colombia Humana:

“Cuando uno escucha el nombre de José Antonio Ocampo, inmediatamente uno piensa en un hombre con una amplia y valiosa trayectoria a nivel nacional e internacional en asuntos de desarrollo, de historia económica y  temáticas rurales, entre otros tópicos de interés público.

Exministro de Hacienda y de Agricultura y ex director de Planeación Nacional, académico de quilates, exsecretario general de la CEPAL, hoy lleva un año largo como codirector del Banco de la República, importante y vital institución para la estabilidad económica del país, hasta tal punto que la misma Constitución del 91 la reconoce como entidad autónoma, tal como debe ser en países con vocación democrática y rigor para el manejo de sus asuntos económicos.

Dicho esto, paso a reflexionar sobre el anuncio apresurado de un eventual gabinete que Gustavo Petro conformaría como potencial Presidente de Colombia.

En ese anuncio Gustavo Petro tuvo a bien aludir a varios nombres y entre ellos mencionó el de Jose Antonio Ocampo.

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Gustavo Petro sabe, que por los compromisos institucionales que se derivan de su calidad como codirector del Banco de la República para el doctor Ocampo, amén de otras inhabilidades que el mismo doctor Ocampo le expresó de manera personal a él como candidato, anunciar ese nombre en un abanico de ministeriables es un flaco favor que hace por un lado a la institucionalidad económica del país, como por el otro, a  la persona misma del doctor Ocampo, al que sus conciudadanos vemos como un decano venerable de la economía colombiana y no como un comodín para tramitar afugias electorales.

De seguir con esta lógica, Gustavo Petro, en un mesianismo presidencialista anticipado va a terminar mencionando el nombre de Presidente de la Corte Constitucional para que funja como ministro de la política y al Presidente de la Corte Suprema de justicia para que funja como Ministro de Justicia etc., etc., en un carnaval de ofertas que a nada conduce y que, por el contrario,  introduce ruido al sano desarrollo de la institucionalidad democrática del país.

Alguien amigo del doctor Gustavo Petro que le vaya diciendo desde ya, con la franqueza con la que solo hablan los amigos de verdad, ajena de toda adulación oportunista, que un Senador de la República en potencia como es Petro, no puede nombrar ministros y menos por la vía de  sonsacarlos de otras instancia públicas que deben ser honradas y no sometidas a las voluntarismos mesiánicos.

Los votos que sacará Gustavo Petro el próximo 17 de junio le servirán para volver a él al Senado y a Ángela María Robledo a la Cámara, y esos foros los están esperando para seguir construyendo democracias.

No hay que ensillar antes de traer las bestias y menos aún tratar de bestias a los ciudadanos por fuerza de las angustias electorales.

Alfredo Sarmiento Narváez

13 de junio de 2018”.