El audio, que data del año 1984, fue corto, y en él la persona que hablaba se refería al tema económico:

—Lo invito a que lo escuche —le dijo Darío Arismendi, director del programa ‘6 AM Hoy por Hoy’, a Duque:

“Proteger la industria nacional, hacerla competitiva a nivel internacional, propiciar su exportación, y desde luego que puedan atender el mercado interno, que sigue siendo un mercado grande y muy productivo. Esto, desde luego, se armoniza con las políticas de importación y exportación que el Gobierno ha puesto en marcha porque lo que buscamos es que Colombia tenga una verdadera mentalidad exportadora, que no ha tenido, y que se olvide de la política anterior de restricción de importaciones únicamente en el sentido de protegerse hacia adentro y no pensando en que tenemos grandes posibilidades en los mercados externos”.

—Se emociona usted al escuchar a su padre cuando era ministro —le dijo Arizmendi al candidato.

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Hubo un breve silencio.

—Sin duda, Darío —respondió Iván Duque con voz ahogada.

Después, un silencio más prolongado que el primero.

—¿Cómo era su papá? —le preguntó el periodista.

Hubo un silencio más largo que los dos anteriores.

—¿Sabe por qué me… me toca la fibra? —se esforzó Duque por continuar, aunque con su voz ahora quebrada— Porqueee… no escuchaba la voz de mi papá desde hace mucho rato. Casi que le digo que es la primera vez que escucho esa voz desde que murió.

—Gracias por permitirme escuchar esa voz —siguió Duque ya recompuesto— ¿Sabe qué me conmueve también? Yo era muy niño cuando él estaba ejerciendo el Ministerio de Desarrollo, y fue un hombre dedicado a la defensa de la industria nacional. Esa ha sido mi línea siempre, en favor del emprendimiento, en favor de la industria colombiana. Pero de esa época me acuerdo muchísimo.

—Es que usted me trajo muchas imágenes —recordó Duque— Él estaba promoviendo el Premio Nacional de la Calidad, y en ese premio recuerdo que fui con él a una de las primeras entregas en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada [centro de Bogotá]. Y mire lo que son las cosas: no escuchaba la voz de mi papá desde hace dos años. Y me sacude. Gracias por darme ese gusto de escuchar a mi papá después de dos años de su partida. Me revolvió muy bien las emociones.