Abad reconoció que el trino que publicó sobre el caso tenía la debilidad de que la fuente era una persona fallecida.

Este es el relato de lo que pasó:

“Petro mismo lo tiene que recordar pues fue en un congreso del Polo en el Hotel Bacatá en el que le pidieron que su esposa no se quedara, por no pertenecer a la dirección del partido. La reunión, a puerta cerrada, duró el día entero. Ya por la noche, en pequeños grupos, cada comisión debía redactar uno de los puntos acordados arduamente durante el día. La comisión de Petro cambió lo acordado y Carlos protestó. Lo corrigieron. Era muy tarde y resolvieron leer al día siguiente, con más calma, el documento final. Al día siguiente volvieron a leer el acuerdo redactado por la comisión de Petro: una vez más el mismo “error” de la noche anterior. El error no era un detalle: consistía en si los gastos del partido eran aprobados por el presidente del Polo (Gaviria), o por el secretario (Navarro, aliado de entonces de Petro)”, dice Abad en su columna de El Espectador.

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Abad agrega que Gaviria no lo denunció para proteger la unidad del Polo, en la antesala de una elección.