No es casualidad que su libro tenga en la portada la frase “una vida al servicio de Colombia”, porque en estos momentos cualquier instante es agenda de campaña. Así las cosas, Germán Vargas Lleras, tildado de ‘cascarrabias’, dejó ver su lado más amable en el conversatorio que tuvo lugar en Corferias.

Vargas Lleras contó que debió haber titulado el libro de una manera más jugosa, como ‘las 6 vidas del gato’, en clara referencia a las múltiples ocasiones en que le ha ganado la batalla a la muerte, por cuestiones de salud o por atentados en su contra.

Uno de los episodios que ‘desempolvó’, porque años atrás lo había contado a la prensa pero desató carcajadas entre los asistentes a la Filbo, fue el de las prótesis de sus dedos anular y meñique.

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Pongamos el contexto rápidamente: El 13 de diciembre de 2002 Vargas Lleras sufrió un atentado con un libro-bomba, una agenda que abrió y ¡pum! detónó la carga del explosivo C-4 que le voló los dedos y lo hirió casi al punto de desangrarse. Se salvó en parte porque tenía sobre sus piernas y pecho un grueso libro de la pintora colombiana Ana Mercedes Hoyos, que evitó que las esquirlas le hicieran más daño. Tiempo después, ya recuperado, le tomaron las medidas y le fabricaron unas prótesis de plástico en Francia.

“Llegaron a Colombia finalmente a la aduana. Un día me notificaron “venga por sus dedos, debe 30 millones de pesos (de la época), son los impuestos para esos dos dedos”… entonces le dije ¿y qué me queda si no pago? Y dijeron “le confiscamos los dedos””, contó en tono jocoso Vargas Lleras este lunes.

“Bien proceda”, remató, “todavía deben estar en el anaquel de la DIAN”.

Estos son algunos apartes del conversatorio publicados por Caracol Radio: