En esa emisora, que está invitando a todos los candidatos en contienda para que expongan sus ideas, le preguntaron a Germán Vargas Lleras: “¿Si el país tuviera que perdonarle un pecado, cuál sería?”.

Él, sin titubear, respondió: “Pues el único pecado que he cometido y que ya, en verdad, me ha costado sangre, es el del coscorrón”.

Se refería a ese día de diciembre de 2016 cuando, en Ciénaga de Oro (Córdoba), él y su equipo presentaban la segunda parte del programa de casas gratis en ese departamento. En un arranque de mal genio, le dio un coscorrón a uno de sus escoltas.

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Horas después, Vargas Lleras ofreció disculpas públicas al escolta que agredió, y en ese mismo acto dijo que el coscorrón fue para castigarlo por haber impedido que una señora se le acercara. En todo caso, exaltó su labor de 6 años en su equipo de escoltas.

“Cómo lo exacerbaron, un incidente bastante menor, pero significativo lamentablemente”, dijo este martes Vargas Lleras en Caracol Radio, y preguntó al panel de periodistas, para intentar ponerse a salvo: “¿Ustedes nunca han tenido alguna equivocación en su vida? Todos somos humanos. Todos somos humanos”.

Aunque reconoció su error en ese momento y lo ha seguido reconociendo, agregó en tono de lamento: “Aún la controversia política me lo sigue cobrando”.