Su devoción hace que, incluso, en el respaldo de su celular lleve una imagen de la virgen, y en su cuello, un rosario. “Desde niña fui así. Soy devota de la Virgen de las Mercedes [la patrona de su colegio], pero también de la virgen de Guadalupe y la Milagrosa. Además, fui consagrada a la virgen del Socorro: yo me llamo Verónica del Socorro”, le dijo a El Tiempo en una entrevista.

También le contó a ese medio que reza el rosario y lee la Biblia a diario, una práctica que lleva a cabo desde que era una niña. “Yo vivía en el colegio de día y en el convento de noche. Cuando no llegaba a la casa, mis papás me iban a buscar allá; estuve a un pelo de convertirme en monja, pero no seguí porque me enamoré”, dijo recordando su primer amor a los 15 años.

Luego conoció al padre de su primer hijo y después, a Gustavo Petro, con quien se casó en el 2000. El hoy candidato llegó a ese matrimonio con tres hijos de dos relaciones anteriores. Y después Alcocer y Petro tuvieron dos hijas (Sofía y Antonella).

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“Pareciera que los dos conformaran una pareja dispareja, pero no es así: aunque él le lleve 16 años de edad, o tenga unos cuantos centímetros menos que ella”, reportó Jet-Set en un artículo que publicó poco después de que Petro ganara la alcaldía de Bogotá, y que aseguró que ella “encarna el mito de la ‘niña bien’ de la Costa, de familia católica y de valores tradicionales, pero que no la hace diametralmente diferente a su marido, quien nació en una humilde casa de bahareque y techo de palma en Ciénaga de Oro, Córdoba”.

Hoy ella habla orgullosa de la numerosa familia que conformó con el candidato de la Colombia Humana. “Somos muchos, pero es como si fuéramos uno solo. Yo me he encargado de que eso sea así, soy la que tiende puentes entre nosotros para crear una relación familiar e interpersonal más fuerte. Los hijos de Gustavo son míos también”, añadió Alcocer al diario bogotano.

Su condición de madre la obligó a aplazar los estudios de derecho, pero no se arrepiente porque piensa que la presencia de la madre en un hogar es vital para el buen desarrollo de los hijos. “Llegará el día en que pueda retomar mis estudios, pero ya no en derecho, sino artes y música”, agregó.

Ahora, Alcocer, que ya fue primera dama de Bogotá, también espera que su esposo gane las elecciones presidenciales del 27 de mayo porque, de ser así, ella podrá trabajar como primera dama de la nación por un mejor futuro para los niños.