“(…) Hay principios que cada sufragante debería tener en mente antes de depositar la papeleta marcada en la urna. Aquí lo que está en juego es la viabilidad de un sistema construido sobre el equilibrio de los poderes públicos, encargado de garantizar la libertad de empresa y de expresión, los derechos individuales y el manejo pulcro de los asuntos estatales”, dice El Tiempo.

Luego agrega: “Y, aunque indudablemente se requieren cirugías de fondo, son peligrosas las ideas que implican alterar el sistema de pesos y contrapesos establecido en la Carta Política. Proponer referendos o constituyentes puede ser un salto al vacío, una especie de respuesta emocional que se contrapone a la búsqueda de consensos y los análisis con cabeza fría. También hay que tener cuidado del facilismo que se ve a la hora de proponer nuevos gastos, olvidando los preceptos de la responsabilidad fiscal”.

Un candidato claramente ha dejado dudas sobre la garantía a la libertad de empresa, ha sugerido el salto al vacío de una constituyente, aunque con el pasar del tiempo ha silenciado su propuesta por falta de apoyo, incluso en sus propias toldas. Pero no hay garantía de no la hará. También ha hecho propuestas muy atractivas sin decir de dónde va a sacar dinero para cumplirlas.

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Pero como si las pistas no fueran suficientes para identificar de quién se trata, El Tiempo luego agrega: “Si hay algo criticable en el debate que este domingo concluye es la tentación del populismo que ha asomado sus orejas en más de una oportunidad. Retomar el rumbo no es algo que se logrará de la noche a la mañana, avasallando al contrario, ni mucho menos apelando a la polarización y la lucha de clases”.

Todas estas son acusaciones que se han hecho al mismo candidato: Gustavo Petro.

Luego, en aras de la justicia, hay que decir que El Tiempo se refiere, al menos, a otros dos candidatos.

Menospreciar lo conseguido o hablar de renegociar acuerdos ya suscritos abre espacios de incertidumbre que no son necesarios, algo que es muy diferente al compromiso de hacer cumplir la ley y castigar a quien haya vuelto a delinquir”.

El único candidato que ha hablado de restructurar los acuerdos se llama Iván Duque.

Germán Vargas Lleras había dicho que sus principales objeciones a los acuerdos de paz ya habían sido resueltas por decisiones de la Corte Constitucional: como la pérdida de beneficios concedidos por los acuerdos a aquellos que reincidieran; y descartara la posibilidad de que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) juzgara a “48 millones de colombianos” (terceros involucrados en el conflicto armado).

Pareciera que aquello del editorial del diario de “hacer cumplir la ley y castigar a quien haya vuelto a delinquir” fuera un aval a Vargas Lleras.