Y es que para Vargas, Petro “ha hecho una sorprendente demostración de poder económico” en su “descomunal inversión publicitaria” y en la organización de sus manifestaciones, que “nada tiene que envidiarle a la que han exhibido por años los grandes caciques electorales”.

“Contratar cientos de buses, ofrecer refrigerios e instalar equipos de sonido de la mejor calidad cuesta miles de millones por manifestación. Y Petro ha hecho varias como la de hace unos días en Montería”, escribe Vargas en su columna.

Los “conocedores” que cita Vargas hablan de la “financiación de un grupo de empresarios de la región que se enriqueció haciendo negocios multimillonarios con la Venezuela de Chávez y Maduro”.

Esos empresarios “habrían recibido la instrucción del presidente venezolano de mantener lleno el tanque de la campaña petrista —continúa Vargas—. No hay que olvidar que una victoria de Petro es vital para Maduro, un asunto en el que se juega el pellejo tras haber perdido a Lula en Brasil, a Rafael Correa en Ecuador y a los Kirchner en Argentina”.

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A esa demostración de poder económico de Petro atribuye Vargas el crecimiento del candidato en las últimas encuestas, aunque también a factores de imagen, como que mientras Petro “sonríe, habla de cambio y de renovación, y hasta hace chistes”, a Vargas “se lo ve furioso”; a Duque, “demasiado serio”; a Fajardo, “amargado”; y a De la Calle, “triste”.

Pero, advierte Vargas, más allá del “mensaje bonito y de las manifestaciones, es bueno recordar que el modelo de sociedad que Petro ofrece es el socialismo del siglo XXI, que tan estruendosamente fracasó en Venezuela. Y recordar también que, por buen candidato que parezca, en Bogotá Petro demostró que es un pésimo administrador”.

Vargas no da nombres de cuáles son los empresarios que se han enriquecido con los gobiernos de Chávez y Maduro, pero en septiembre de 2017 la destituida fiscal venezolana en el exilio, Luis Ortega, dijo que entregaría pruebas de la “presunta corrupción del presidente Nicolás Maduro de la mano de dos empresarios colombianos y una compañía favorecida por su gobierno con un contrato multimillonario de suministro de alimentos subsidiados”.

Univisión identificó a esos empresarios como Álex Saab (barranquillero) y Álvaro Pulido, pero dijo que no hay pruebas de que ellos directamente estén ligados con la firma Group Grand Limited.

“Pero Univision Investiga tuvo acceso a registros que muestran que dos hijos de ellos han estado vinculados con la sociedad”, dijo Univisión.

“Los jóvenes dividen su tiempo entre Estados Unidos y Europa sin ocultar sus lujos ni sus éxitos. Uno de ellos, Shadi Nain Saab Certain, hijo de Álex, es un actor de películas de acción en Hollywood. El otro, Emmanuel Enrique Rubio González, hijastro de Pulido, es un administrador de empresas que adquirió recientemente un costoso apartamento en Miami y posa en redes sociales al mando de un avión ejecutivo”, agregó.

Pero Vargas habla de un grupo de empresarios, por lo que, si es cierta la denuncia, podría tratarse de otras o más personas.