Polimétrica registró un cerrado empate en la intención de voto por Petro (22 %) y por Duque (22 %), mientras que Guarumo halló lo mismo, pero con una leve diferencia: por el candidato izquierdista de la Colombia Humana la intención de voto es del 23,1 %, y por el candidato del uribista Centro Democrático es del 23,6 %.

Eso, en blanco y negro, a las luz de las encuestas, pone al país en el escenario de tener que elegir, sí o sí, entre la derecha o la izquierda.

De hecho, Petro aseguró en ese momento: “Parece que la lucha será con la extrema derecha. Que Colombia decida sus destinos y caminos”. Y el periodista Darío Arizmendi, reconocido crítico y contradictor ideológico de Petro, coincidió con él al presentar la encuesta: “Con este resultado, tal cual está hoy, hoy, no hay sino dos opciones: o izquierda o derecha”.

Aunque aún faltan las consultas del próximo domingo en que se van a medir, por la derecha, Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez para elegir al único candidato de esa vertiente política; y Petro y Carlos Caicedo para elegir al candidato de la izquierda, es muy poco común que el país enfrente una disyuntiva tan marcada entre derecha e izquierda antes de la primera y una eventual segunda vuelta.

¿Colombia gira de derecha a izquierda?

El tema de en qué lugar del espectro político se puede ubicar a Colombia fue abordado por Jorge Galindo, que, en un análisis publicado en el diario El País, de España, se preguntó si el país es de derecha o si está dejando de serlo para considerarse ahora de izquierda. “Justo cuando nuevos políticos alrededor del mundo entero se afanan en anunciar el fin de la clásica división izquierda-derecha, parece que Colombia se sube al carro ideológico”, dice.

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Para Galindo, el resquebrajamiento del monopolio liberal-conservador que gobernó a Colombia durante casi dos siglos “fue el inicio de un camino accidentado que desemboca en las próximas elecciones presidenciales, en las que parece que por primera vez en mucho tiempo se abre un espacio de oportunidad real para la izquierda”.

Aclara que esa izquierda representa “una candidatura fuera de las estructuras partidistas tradicionales”, y que si bien Petro ha conseguido dominar buena parte del debate preelectoral, muchos argumentan que un candidato como él no puede ganar en un país que es “de derecha”, como Colombia. Pero, ¿es Colombia un país de derecha?

La respuesta es sí para quienes aseguran que ni la Casa de Nariño ni el Congreso han conocido un dominio de la izquierda, recoge el analista, pero confronta esa idea con los resultados del Barómetro de Las Américas (hecho por LAPOP en 2016, con datos del Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes) según los cuales “más o menos, el país está dividido en tres porciones ideológicas similares. De ellos, el centro es ligeramente más numeroso, pero izquierda y derecha son enormemente parejas”. Eso es lo que parece quedar en evidencia con los resultados de las encuestas de Polimétrica y Guarumo.

El emparejamiento lo encontró el Barómetro correspondiente al 2016 (año del último dato), que fue el primero en que la izquierda superó a la derecha. “La evolución deja poco espacio a la imaginación. Mientras en 2006 un 42.7 % de los colombianos se declaraba de derecha, una década después era menos de un 30 %. Con la auto-ubicación [de las personas] en la izquierda sucedió lo contrario: de 19.7 % a 30.7 % en una tendencia ascendente”, explica Galindo.

Esas tendencias son las que tienen hoy a Colombia ante la eventual disyuntiva de elegir entre un representante de la izquierda o uno de la derecha, y así lo entienden los analistas. “No hace falta ser pitonisa para saber que lo que está por venir en las elecciones presidenciales es un duelo entre derecha e izquierda. No creo que haya lugar para candidaturas ‘neutras’, si es que así se las puede llamar. Esto porque es un hecho que el país se polarizó […]”, asegura Sonia Gómez Gómez en una columna de El Tiempo.

Lo común de derecha e izquierda

Como sea, aquí resultan esclarecedores los conceptos de Norberto Bobbio (1909-2004), uno de los mayores pensadores de finales del siglo pasado, sobre los términos de ‘izquierda’ y ‘derecha’, desarrollados en su célebre libro ‘Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política’ (Taurus, 1996).

Según Bobbio, la esencia de la distinción entre ambos conceptos “es la diferente actitud que las dos partes muestran sistemáticamente frente a la idea de igualdad”.

En ese sentido, asegura que una de las más convenientes pruebas históricas de que el carácter distintivo de la izquierda es el igualitarismo se puede deducir del hecho de que “uno de los temas principales, si no el principal, de la izquierda histórica, compartido tanto por los comunistas como por los socialistas, ha sido la remoción de lo que ha sido considerado […] uno de los mayores, si no el mayor obstáculo a la igualdad entre los hombres: la propiedad individual”.

Habla de derechas e izquierdas (en plural) porque ve graduaciones en cada tendencia que van desde la extrema izquierda, pasando por el centro, hasta la extrema derecha, y afirma: “El moderado es, por naturaleza, democrático; un extremista de izquierdas y uno de derechas tienen en común el antidemocratismo […] No es casual que tanto los extremistas de izquierda como los de derechas desprecien la democracia […]. En el lenguaje de unos y otros democracia es sinónimo de mediocracia, entendida ésta como dominio no sólo de la clase media, sino de los mediocres”.

Curiosamente, esta idea de Bobbio permite volver a la encuesta de Polimétrica, que, al formular la pregunta ¿Por cuál candidato jamás votaría?, dejó ver que hay un importante segmento de electores para el cual los extremos de izquierda y derecha provocan un marcado rechazo.

Polimétrica