Por ejemplo, María Isabel Rueda, en W Radio, admitió que fue uno de los más organizados de los que se han hecho hasta ahora, pero también uno de “más aburridos de los que hemos visto”.

“Mejor organizado porque los temas se notaba como cuidadosamente explorados, buscados y estudiados para poder situar a los candidatos en los asuntos más cruciales del país”, agregó la periodista. “Durante dos horas, todos los candidatos expusieron sus posiciones en materia de políticas públicas”.

También reconoció que la conducción por parte de Claudia Gurisatti y José Manuel Acevedo “fue muy profesional y equilibrada”, pero subrayó que la experiencia indica que “entre más organizados y más estrictos sean los formatos, más aburridos se vuelven los debates, porque no hay debate, no hay confrontación, no hay rifirrafe”.

“Y la mayoría de las veces esas confrontaciones, como sucedió, por ejemplo, en el debate de Barranquilla, revelan sobre el carácter de los candidatos mucho más de lo que hace una respuesta encasillada en un tiempo muy estricto”, consideró Rueda. “Lo cual, desde luego, no quiere decir que el esquema de debate de ayer (RCN), porque debate, insisto, no hubo, sino de exposición de las posiciones de los candidatos frente a los temas escogidos por los organizadores no sean válidos. Ni más faltaba. Claro que lo es”.

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Se declaró a la expectativa de los debates que puedan venir. “Vamos a ver si con los debates que hacen falta va a haber alguien que se atreva a organizar alguno más elástico con los tiempos para que podamos ser espectadores, ya no de una exposición, sino de una picante confrontación de ideas menos acartonada para que permita el lucimiento de los candidatos, porque ayer yo no vi ningún lucimiento”.

Héctor Riveros, en Blu Radio, dijo que hubo una cosa que se convirtió en un “incentivo perverso” en el debate de RCN: “Usted escoja con quién quiere controvertir, pero dado que el que controvierte cierra la discusión, los candidatos prefirieron evadir eso, evadir el debate. Porque la regla le permitía a quien uno escogía como su contradictor que tuviera una ventaja que era cerrar. Y esa era una ventaja muy grande”.

Advirtió que los candidatos llegaron sabiendo con quién iban a controvertir. “Por ejemplo, Germán Vargas Lleras claramente ha escogido que con quien quiere controvertir es con Sergio Fajardo; claramente De la Calle iba a controvertir con Iván Duque; Petro iba a controvertir con Vargas”.

Para Darcy Quinn, de Caracol Radio, tampoco hubo debate. “La verdad es que fue una exposición de ideas. Para mi gusto, las reglas no estuvieron bien. Mal organizado en ese sentido, porque a la hora de rebatir estaban todos en un mismo puesto. Entonces tenían que debatir con el del lado. Humberto de la Calle en algún momento hizo visible que él no podía contrarresponder algunas acusaciones que se le habían hecho”.

“Todos los formatos son iguales”, terció Erika Fontalvo, de la misma emisora. “A mí me pareció interesante en la medida en que ellos pudieron exponer sus propuestas frente a muchos temas”.

“Tenemos que pasar del tema del minuto”, dijo Quinn. “Porque es que los pobres candidatos eran todo el tiempo con la mirada pendiente de que no se les acabaran los 58 segundos. La verdad es que muy difícil hablar de ganadores. Hubo unas personas que expusieron mejor las ideas”.

Para César Moreno y Fontalvo, quienes expusieron y se mostraron conocedores del tema fueron Germán Vargas Lleras y Gustavo Petro. “Duque es muy bueno, pero es que está totalmente libreteado”, añadió Fontalvo. “Me parece que por momentos se le ve muy ‘producido’, como dirían en medios de comunicación”.

“A Sergio [Fajardo] a ratos lo noté desesperado, haciendo un llamado a la gente. Vivian [Morales], pues apenas era su primer debate, y se le nota la inexperiencia en ese sentido; y De la Calle, a la defensiva frente a muchos temas”, continuó Fontalvo.

“Pero es que no lo dejaban casi hablar”, interpeló Moreno. “Cuando los candidatos tenían ese derecho como a la réplica para preguntarle a De la Calle, no le preguntaban. Duró como media hora sin hablar”.

A ese respecto, Quinn recordó que hubo un chiste. “Incluso, Vargas Lleras, al final, le dijo a De la Calle: ‘Pregúntese y se contesta usted mismo’. Porque la verdad es que él no tenía a quién preguntarle… Muy complicados esos formatos. Ni ellos mismos los entendían. Estaban perdidos: ¿entonces me toca a mí? ¿Entonces ahora qué hago? ¿Y entonces estos 30 segundos…? Complicado. Yo no sé por qué no hacemos los debates como son”.

Claudia Gurisatti, de RCN, dijo en Blu Radio que había quedado “muy contenta” porque en el debate lograron “que los candidatos en televisión abierta de rango nacional por primera vez hablaran de múltiples temas de política pública, de lo que van a ser los desafíos para el próximo presidente, hablamos de economía, de desarrollo y progreso social, del tema de seguridad, de relaciones internacionales”.

“Fue muy variado. Cuidamos mucho el formato para que todos los candidatos pudieran rotarse los turnos, que no siempre uno quedara con la última palabra. Por ese lado, siento una gran satisfacción, pero lo de ese espacio institucional obviamente fue absolutamente desafortunado”, dijo, refiriéndose a las críticas que despertó el hecho de que la mitad del debate se hubiera pasado una cuña política de Iván Duque.

Admitió, sin embargo, que modificaría lagunas cosas para que el diálogo fuera más fluido. “Lo diseñamos de tal manera que permitiera el diálogo, el debate y la interacción entre ellos, sobre todo”, insistió.