La cifra que le arrojó fue 880 pesos por cada uno, un costo excesivo, según Arizmendi, que dijo haber consultado a grandes empresas de impresión del país.

Probablemente, lo que quiso decir Arizmendi fue que cada tarjetón no valía más de 75 pesos. Y cobraron más de 12 veces del valor real, pero se enredó haciendo las cuentas.

“Averigüamos en las empresas impresoras, editoriales. Eso no vale más de 75 mil pesos cada uno. ¿Qué se hizo el resto de la plata? Eso lo vamos a investigar, pero vale la pena que la Fiscalía ya la Procuraduría lo averigüen. Es una vulgaridad haber pagado 888 mil para cada tarjetón, 8.800 para cada tarjetón, cuando realmente no vale más de 750 pesos. Es una locura porque es un papel barato. Bond. Yo sé algo de eso, como que fui gerente de una empresa editorial hace unos años”, dijo Arizmendi.

Reiteramos, Arizmendi probablemente quiso decir que cobraron 880 pesos por algo que no valía sino 75.

Habría que ver, además, del costo de impresión, de qué forma explica el sobrecosto el Registrador, Juan Carlos Galindo. ¿Transporte hasta los puestos de votación? Sigue siendo caro.