Tanto Iván Duque como Germán Vargas Lleras no legalizarán la droga si llegan a la Casa de Nariño. De hecho, ninguno de los candidatos lo hará, por diversas razones. Los enfoques que más se parecen, por su dureza, son los relacionados a la criminalización de la dosis mínima (20 gramos de marihuana y 1 de cocaína); Duque dice que montará la prohibición, Vargas Lleras judicializará el porte, fabricación y consumo de la dosis mínima.

Duque impondrá la erradicación de cultivos obligatoria y la aspersión aérea con lo que él denomina alternativas al glifosato. Opinión distinta es la de Humberto De la Calle, que propone la sustitución voluntaria de cultivos como una perspectiva de desarrollo territorial, a la que denomina como “difícil y costosa, pero la única solución sostenible”, y califica de “locura” pensar en meter a la cárcel a todos los consumidores de droga.

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Gustavo Petro tiene un enfoque similar a De la Calle en cuanto a las plantaciones de coca, destinado a proteger a consumidores y pequeños cultivadores, dándoles alternativas a las medidas punibles y presencia estatal.

Petro coincide con Sergio Fajardo en que es un despropósito legalizar la droga mientras en Estados Unidos y Europa se mantiene la prohibición. “La legalización controlada es la solución de fondo al problema del narcotráfico, pero esa decisión no depende de nosotros. No tiene ningún sentido si no parte de un consenso global”, dijo Fajardo en El Tiempo.

Los cinco candidatos van en la misma dirección cuando se trata de atacar las estructuras criminales que se basan en el tráfico y microtráfico de la droga; así como en el tratamiento del consumo como uno de salud pública.