Se han creado billeteras electrónicas que permiten almacenar las monedas crypto de una forma segura y descentralizada, lo que ha impulsado a una gran cantidad de personas a formar parte de esta nueva economía.

“Actualmente, el volumen de movimiento financiero de criptomonedas supera los 52 millones de dólares americanos”, señaló Renato Rodríguez, empresario experto en economía y matemática quién se ha destacado por su labor como propulsor de la criptoeconomía en todo el mundo.

Sin embargo, el experto considera que no existen las medidas necesarias por parte de los gobiernos para contabilizar todo este dinero flotante, lo que genera un impacto en los números de la economía de cualquier país. “El problema del producto digital, que es un producto financiero, es que no está siendo gravado. No se sabe quién gasta o quién compra”, afirmó.

Por este motivo, Rodríguez promueve la creación de distintas iniciativas de ley en torno a la economía digital, con el objetivo de facilitar los productos y servicios financieros por medio de la tecnología.

Él considera, además, que uno de los retos que van de la mano con las implementaciones gubernamentales para registrar el ingreso de activos digitales son actualizaciones o tecnología de recibimiento de pago.

Como consecuencia, Rodríguez ha decidido emprender una vez más en este ámbito con un proyecto dedicado a las pequeñas y medianas empresas. Este se encuentra en fase de prueba y estará disponible a partir de diciembre de este año.

El objetivo es brindar una herramienta a las empresas para que estas puedan recibir pagos con crypto y automáticamente cambiarlo a la moneda local. En ese momento, grabar el ingreso y pagar el impuesto necesario o requerido dependiendo del país”, explicó.

Rodríguez busca brindarle una oportunidad de crecimiento a los negocios, pues al momento de actualizarse estos obtienen un nuevo mercado, el de los activos digitales, el cual se encuentra en un crecimiento acelerado y constante.

El propósito de Renato Rodríguez, entonces, es seguir educando y concientizando a los gobiernos, las empresas y a la ciudadanía sobre la criptoeconomía y, al mismo tiempo, seguir creando herramientas que permitan adaptar esta nueva tendencia a la vida cotidiana y a la economía convencional al ser cada vez una realidad más latente.