Destacando que fue la sensación más increíble que ha experimentado en su vida, Serena contó en una columna escrita en CNN que los problemas comenzaron con una embolia pulmonar, un problema en el cual ya tenía antecedentes. “Entonces, cuando me quedé sin aliento, no esperé un segundo para alertar a las enfermeras”, relató.

En consecuencia, la herida de la cesárea se le abrió a la deportista debido a la tos intensa, producto de la embolia.

“Volví a cirugía, donde los médicos encontraron un gran hematoma, una hinchazón de sangre coagulada, en mi abdomen. Y luego volví al quirófano para un procedimiento que evita que los coágulos viajen a mis pulmones”

Williams resalta que de no haber contado con el equipo de médicos y enfermeras de los cuales dispuso, posiblemente no estaría hoy en este mundo. Añade que cuando ya volvió a casa con su familia debió pasar sus primeras 6 semanas de maternidad en cama.

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El Mundo de España recuerda que tras el nacimiento de la Olympia se conocieron detalles del mismo como que la tenista pidió que se cerrara toda una planta del centro médico en West Palm Beach (Florida, EE.UU) para preservar su intimidad, que el parto fue inducido y que la menor pesó 3 kilos al nacer.

Serena acude a estudios que demuestran que las mujeres embarazadas de raza negra tienen el triple de posibilidades de morir por problemas relacionados con el parto. Al final de su escrito, invita a donar organizaciones como Unicef para prevenir que madres que no tienen los mismos recursos económicos de ella y que pueden padecer similares complicaciones, fallezcan en el intento de traer un hijo al mundo.