“Sabíamos que estos primeros días serían complejos. Pero desafortunadamente esto forma parte del juego. Todos los corredores desean estar delante en el pelotón en estos finales, estar en el primer tercio. Los chicos (de su equipo Sky) no pudieron hacer mucho más”, explicó Froome, con la rodilla y el codo derecho marcados con los arañazos provocados por la caída.

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Froome se encontraba en el corazón del pelotón en el momento que se cayó sobre la hierba. Llegó al autocar de su equipo con el maillot rasgado a la altura del hombro derecho.

“Fue un poco caótico, con muchos esprínteres, pero así son las carreras ciclísticas. Estoy contento por no haberme hecho más daño. Queda todavía mucha carretera por recorrer hasta la llegada a París”, añadió, aliviado pese a la pérdida de 51 segundos.

Absuelto al inicio de esta semana en el procedimiento antidopaje que arrastraba desde septiembre de 2017, Froome recibió la autorización de los organizadores del Tour de Francia para estar presente en la salida. El británico aspira a una quinta victoria en la Grande Boucle tras las obtenidas en 2013, 2015, 2016 y 2017.

Este es el momento que muestra la caída y como casi se estrella de frente contra un bolardo: