Se juntaron hace menos de 3 años durante una concentración, donde las convencieron de hacer equipo pese a ambas ocupaban la misma posición dentro de la cancha.  La combinación dio resultado y hoy da frutos pese a las dificultades, empezando porque cada una vive en ciudades diferentes: Diana Ríos, en Medellín, y Tatiana Ayala, en Bucaramanga.

“Para los entrenadores es muy complicado, pero nosotras hemos sabido superar ese obstáculo. Hay algo que está a favor de nosotras y es que nos entendemos muy bien, tenemos buen ‘feeling’ y somos muy muy amigas”, dice a Pulzo la jugadora santandereana, quien añade que cualquiera de las 2 estaría dispuesta en irse a la ciudad de la otra en caso de que Fedevolei lo pida para incrementar los entrenamientos y mejorar el nivel.

Su entrenador, Luis Alfonso Varela, destaca que aunque las hermanas Andrea y Claudia Galindo siguen su proceso, se pretenden generar espacios y oportunidades de juego para nuevas jugadoras como Ríos y Ayala.

Las hermanas Galindo junto Diana Ríos y Tatiana Ayala:

Pero ni Diana, de 28 años, ni Tatiana, de 22, viven del vóley playa. La primera tiene un negocio de ropa deportiva, mientras la segunda trabaja en mercadeo con la Universidad de Santander, y no pueden entrenarse las 2 o 3 veces al día que requiere un voleibolista de playa de alto rendimiento porque tienen que estar pendientes de sus obligaciones.

Juntas recalcan que para poder concentrarse en su deporte y tener mejores resultados de los que han obtenido hasta ahora —como la reciente medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta 2017—necesitan mayor apoyo económico que el que tienen hoy día para solventar los gastos que les genera viajar semanalmente a cada parada del Circuito Sudamericano (son 7 en el año) y poder adquirir más experiencia en torneos de nivel mundial.

“Ese sería el apoyo en caso de que vayamos a estar en torneo. Pero yo pienso que como deportistas de nivel profesional, deberíamos recibir un salario mensual que nos ayude a sostenernos un poco y a tener algo de estabilidad”, subraya Ríos a este portal.

El apoyo también involucra al entrenador, pues como se puede apreciar durante los suramericanos con las distintas selecciones, muchas veces los estrategas no pueden viajar con los jugadores a los torneos y esto, ganen o pierdan, afecta el trabajo de las duplas así ganen o pierdan.

El próximo gran reto de Diana y Tatiana serán los Juegos Centroamericanos de Cochabamba (Bolivia) y Centroamericanos y del Caribe (Barranquilla). Aunque Varela tiene proyectado que su clasificación a los Juegos Olímpicos esté más cercana para 2024 que en 2020, ellas le apuntan a hacer historia obteniendo el cupo a Tokio para así convertirse en la primera dupla nacional de vóley playa que llega a la máxima cita del deporte.

 

Raúl Gabriel Campos

Pulzo