“Quién sabe cuántas (y cuántos) jóvenes más que por miedo y al ver a los machos hablando contra ellas (y ellos) deciden que callar es la mejor opción”, lamenta la periodista en su columna. “Todos los días se nos devuelve el bumerán ante la mirada indolente de la sociedad que siempre se las arregla para silenciar”.

Reprocha el hecho de que, pese a las graves denuncias contra el preparador físico de la selección, Sigifredo Alonso, salió del equipo “pero sin que la Federación jamás le diera la cara” a John Cano, padre de una de las menores que habría sido víctima, y que también hizo la denuncia.

“Ese es un tipo al que dejaron ir sin investigar. ¿Qué quiere decir? Que las denuncias de la menor contra él fueron menospreciadas”, sigue Morales, y relaciona asimismo el caso de Carolina Rozo, fisioterapeuta en el cuerpo médico de la selección, que no solo ratificó el acoso sexual de Alonso contra la jugadora menor de edad, sino que el director técnico Dídier Luna también la hizo objeto de acoso a ella.

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“Para cerrar el círculo de negligencia y encubrimiento de los machitos responsables de la Federación, Álvaro González, vicepresidente segundo del comité ejecutivo, afirmó que esas denuncias, más las de otras jugadoras que hablaron de corrupción, discriminación y malos tratos, eran retaliaciones porque ‘no vamos a seguir manejando a partir de la fecha, mientras no sea necesario ni ordenado por FIFA, selecciones femeninas de categoría mayores’. Las denuncias, para él, son ‘solo un afán desmedido de figuración y protagonismo inmerecido’”, critica Morales.

Al polémico directivo González, el columnista de El Tiempo Ricardo Silva lo califica de “tosco presidente de la Difútbol” y le critica haber salido a “reducir las graves denuncias de las futbolistas a ‘un afán desmedido de figuración y de protagonismo inmerecido’”.

Silva esboza la misma lamentable conclusión a la que llega Morales sobre lo que quiere prevalecer en el país: “Y la moraleja fue –y es– que en la impune Colombia, tierra de vetos, de censuras, de abusos de poder, de chantajes y de poquísimas oportunidades, lo mejor es callarse”.

Los dos columnistas también coinciden en contrastar el escándalo con el anuncio del presidente Iván Duque de que postulará a Colombia para ser la sede del mundial femenino de 2023. “Ojalá haya fútbol de mujeres de aquí allá”, escribe Silva, mientras que Morales se imagina un escenario en el que, con seguridad, quedaría expuesto González: “Me encantaría oír una charla de González con el presidente Iván Duque para saber si son compatibles sus declaraciones con la intención de pedir la sede del Mundial de Fútbol Femenino en el 2023. Recordemos que Duque habló del liderazgo de la mujer en el desarrollo deportivo del país”.