El grupo fue desmontado por agentes de la Policía Civil del estado de Río de Janeiro luego de que una mujer negociara la compra de dos entradas y avisara a una patrulla al sospechar que los boletas eran falsas.

Tras adquirir las entradas a personas que las ofrecían en redes sociales, la mujer, ya con sospechas, pidió que se las entregaran en Jacaré, un barrio en la zona norte de Río de Janeiro próximo a la llamada Ciudad de la Policía, un complejo de instalaciones policiales.

Al percibir que las entradas recibidas parecían falsas, la mujer avisó a una patrulla de guardia en los alrededores de la Ciudad de la Policía y los agentes consiguieron localizar y detener al vendedor, que fue conducido a la Comisaría del Consumidor.

Con las informaciones ofrecidas por el hombre arrestado, la policía localizó a cuatro de sus cómplices en un local próximo al Sambódromo y encontró entre sus pertenencias otras 19 entradas falsificadas para la final de la Copa América.

Los boletos eran ofrecidos por entre 500 y 1.500 reales (entre 420.000 pesos colombianos y más de 1’200.000).

Según la secretaría de Policía Civil, los cinco detenidos serán acusados formalmente de los crímenes de estafa y asociación para delinquir.

Pese a que las entradas para la final de la Copa América están agotadas hace varios días en el portal de ventas, la Conmebol anunció el jueves pasado que ofrecería cerca de 1.700 billetes que habían sido reservados por agencias y empresas pero que finalmente no fueron pagados.

Los organizadores dijeron haber puesto a la venta para la final de esta Copa América 69.763 entradas, por debajo de la capacidad del Maracaná (78.800 espectadores) y de los 73.531 asistentes que acudieron a la final de la Copa Confederaciones de 2013, en la que Brasil se impuso por 3-0 a España, y que fue la última final disputada por la Canarinha en su estadio más emblemático.

Aunque las entradas para los dos últimos partidos de la Copa América en el Maracaná también aparecían como agotadas en el portal de la Conmebol, el estadio nunca se llenó durante la competición.

El mayor público hasta ahora fueron los cerca de 57.400 aficionados que asistieron a la victoria de Uruguay sobre Chile en la fase de grupos.